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Opinión

¿Podemos ver el pasado?

Publicado

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César Peña *

La explicación habitual de la física es que el tiempo es una línea recta en la que hay tres puntos claros: el pasado, el presente y el futuro. Sólo el presente es el que se puede experimentar y cuantificar de manera directa, siendo casi imposible acceder o viajar hacia atrás o hacia adelante en esta recta, pero ¿en realidad es así?
La pregunta surge con una alta dosis de justificación al mirar las estrellas. En la bóveda celeste apreciamos innumerables lucecitas que ahora sabemos, son originadas por conjuntos de galaxias, estrellas gigantes, enanas blancas, sistemas binarios y todo un cúmulo de fenómenos que existen en el inmenso universo.
La distancia que nos separa de cada una de éstas es simplemente inimaginable para la mente humana. La estrella más cercana a la tierra es Próxima Centauri, una enana roja ubicada en la constelación de Alfa Centauri, que se encuentra a 4.24 años luz de nosotros. Esto es nada más y nada menos que 38 mil millones de millones de kilómetros o lo mismo que decir 38 billones de kilómetros. Ya ni decir del resto de estrellas, que están ubicadas en sitios tan remotos que es casi imposible describir su distancia sin usar tantos ceros, para lo cual existen medidas como los pársecs y otras más, que nos dan una breve referencia de lo gigante que es nuestro vecindario.
Pero esto nos lleva a lo siguiente; la luz que emiten tales estrellas y objetos en el cielo, varía en llegar a nosotros. La luz del sol realiza este viaje en 8 minutos y 20 segundos viajando desde luego a 300 mil kilómetros por segundo mientras que la de Próxima Centauri tarda entre 4 y 4 años y medio en llegar, sin embargo, hay estrellas cuya luz puede tardar en llegar y ser vista entre decenas o miles de millones de años.
Lo anterior significa que la luz de la gran mayoría de estrellas que vemos fue emitida hace mucho tiempo atrás, es decir, estamos viendo su pasado. Es altamente probable que al tiempo que las vemos, muchas de ellas ya ni siquiera existan, hayan colapsado o evolucionado en un agujero negro.
Por violatorio que sea de las leyes de la física, estamos avanzando de alguna manera hacia atrás en la línea recta, viendo cómo eran esas estrellas, ignorando cómo es su presente ya que no tenemos acceso a ello, salvo al del sol, con el debido retraso correspondiente o tal vez menos por los instrumentos que tenemos en el espacio y los modelos predictivos.
La danza de lo que sucede en el cielo nocturno sería algo así como “mirar el pasado en tiempo real”, donde sólo es posible mirar ese punto que avanza en paralelo al nuestro siendo una abierta dificultad hacerlo a placer en cualquier otro punto.
Por lo pronto, algo claro que descubrimos es que los viajes galácticos sólo son posibles para la luz, que aún con su velocidad, nos pintan un cuadro pasado de lo que sucede en las afueras y los cambios constantes que se suscitan a nuestra vista que puede contemplarlos y registrarlos de manera activa.

  • Escritor, periodista, economista y divulgador de la ciencia.
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