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Opinión

Vida después de la muerte

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César Peña *

Aunque la vida después de la muerte parece ser un tema exclusivo de las religiones y la filosofía, en realidad no lo es, ya que la misma ciencia ha considerado esa posibilidad mostrando evidencia que soporta sus palabras.
Si bien durante siglos hemos imaginado la muerte como una frontera definitiva: de un lado está la vida y del otro, el vacío. Nacemos, crecemos, envejecemos y finalmente morimos, la naturaleza cuenta una historia mucho más compleja.
Desde la perspectiva de la biología, la muerte de un organismo no significa que la vida desaparezca. Las moléculas continúan circulando, la materia se transforma y, en innumerables ocasiones, los componentes de un ser vivo terminan formando parte de otros organismos. La vida, observada a escala planetaria, parece menos una línea recta que un enorme ciclo.
Esto conduce a una pregunta fascinante: ¿podría la muerte no ser el final de la vida, sino una etapa dentro de un proceso cíclico? La ciencia tiene una respuesta parcial: sí, la vida es profundamente cíclica; pero no existe evidencia científica de que la conciencia individual regrese después de la muerte.
Mientras los científicos se guían por la evidencia de que la la vida nunca permanece quieta y que un organismo que muere, sus componentes no desaparecen, hay diversas teorías que postulan que es posible que la vida después de la muerte.
El carbono que forma nuestras células puede regresar al suelo o a la atmósfera. El nitrógeno de nuestras proteínas puede ser utilizado posteriormente por microorganismos y plantas. El agua que forma buena parte de nuestro cuerpo puede terminar en un río, evaporarse, formar nubes y regresar nuevamente a la superficie terrestre.
En otras palabras, la materia que alguna vez constituyó un ser vivo puede convertirse posteriormente en parte de otros seres vivos.
Un árbol cae en un bosque y comienza a ser descompuesto por hongos, bacterias e insectos. Sus moléculas regresan al ecosistema. Una parte puede terminar en el suelo, otra en la atmósfera y otra convertirse en alimento para nuevos organismos. Desde este punto de vista, la muerte no destruye la materia: la transforma.
Pero hay algo más: científicos como el mismo Roger Penrose, sostienen que la conciencia podría involucrar procesos físicos que no pueden explicarse completamente mediante la computación clásica. Junto con Hameroff desarrolló la teoría Orch OR (Reducción Objetiva Orquestada), según la cual determinados procesos cuánticos en los microtúbulos de las neuronas tendrían un papel en la generación de la experiencia consciente.
Lo particularmente interesante es que, en su propuesta, la conciencia no sería simplemente un producto secundario de la actividad neuronal convencional. Penrose y Hameroff plantean que podría estar relacionada con aspectos fundamentales de la física y de la geometría del espacio-tiempo.
La teoría Orch OR no demuestra que una persona pueda sobrevivir a la muerte ni que pueda reencarnarse, lo que sí plantea es una pregunta mucho más profunda: si los procesos que participan en la conciencia tienen una naturaleza cuántica fundamental, ¿qué ocurre con esos procesos cuando el cerebro deja de funcionar?
Algunos defensores de interpretaciones más especulativas han sugerido que determinada información cuántica asociada con la conciencia podría persistir fuera del cerebro. Stuart Hameroff, por ejemplo, ha explorado públicamente posibilidades relacionadas con la supervivencia de información cuántica y experiencias cercanas a la muerte. Pero eso no equivale a una demostración de que una personalidad o memoria individual continúe después de la muerte.
Una frase de Penrose resulta especialmente interesante. En una conversación sobre conciencia, Penrose plantea preguntas como qué ocurre con cada corriente de conciencia después de morir, dónde estaba antes de nacer y si podríamos haber sido alguien diferente. Pero las presenta como problemas abiertos y preguntas fundamentales, no como respuestas científicas establecidas.
Lo único que sí queda claro, es que la vida es un ciclo y según lo que muestra la mecánica cuántica, el universo también lo es.

  • Escritor, periodista, economista y divulgador de la ciencia.
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