Un estudiante de 15 años resultó gravemente herido este lunes durante una protesta frente a un instituto de Lens, en el norte de Francia, y sufrió la amputación de una mano tras la explosión de una granada aturdidora utilizada por las fuerzas antidisturbios.
El menor fue trasladado de urgencia a un hospital de Lille. Aunque la lesión es de extrema gravedad, las autoridades informaron que su vida no corre peligro. La Fiscalía de Béthune abrió una investigación para esclarecer cómo ocurrió el incidente y determinar las circunstancias exactas de la explosión.
El episodio se produjo durante una concentración de aproximadamente 200 a 250 estudiantes en las inmediaciones del instituto Auguste Béhal. De acuerdo con las autoridades, algunos manifestantes arrojaron piedras, fuegos artificiales y otros proyectiles contra los agentes desplegados en la zona.
La investigación fue encomendada a la Inspección General de la Policía Nacional francesa (IGPN), que deberá reconstruir la secuencia de los acontecimientos. Las versiones iniciales difieren sobre la forma en que el adolescente entró en contacto con el artefacto: medios locales señalaron que habría recogido una granada del suelo, mientras que las autoridades han evitado confirmar públicamente todos los detalles hasta que concluyan las pesquisas.
Tras el incidente, el instituto suspendió las clases presenciales y puso en marcha medidas de apoyo psicológico para estudiantes y trabajadores del centro.
Una movilización que se extiende por Francia
El accidente ocurrió en un momento de creciente tensión en el movimiento estudiantil francés. Las protestas, que comenzaron a mediados de septiembre en la región parisina, se han extendido progresivamente a otras partes del país.
Los estudiantes reclaman más personal docente, mejores condiciones de enseñanza y la renovación de instalaciones escolares deterioradas. Sin embargo, durante las últimas semanas las movilizaciones también han derivado en bloqueos de centros, daños materiales y enfrentamientos con la Policía.
El Ministerio de Educación informó que este lunes 413 centros educativos se vieron afectados por bloqueos, protestas u otros incidentes. La cifra representa un descenso respecto a los días anteriores, aunque las autoridades advirtieron de que el movimiento continúa extendiéndose a nuevos establecimientos.
En total, 24 centros han sufrido daños o incendios y decenas de trabajadores de la educación han resultado heridos desde el comienzo de las movilizaciones, según el balance oficial citado por medios franceses.
Más tensión antes de la jornada nacional de protestas
La situación ocurre un día antes de una nueva jornada nacional de movilización convocada por organizaciones estudiantiles. El Gobierno francés ha pedido que las clases se reanuden en los centros donde existan condiciones de seguridad y ha anunciado medidas para atender algunas de las demandas relacionadas con la falta de profesores, las instalaciones y el sistema de acceso a la universidad.
Al mismo tiempo, el Ejecutivo ha endurecido su discurso frente a los episodios violentos y prepara la discusión en el Senado de un proyecto conocido como “quien rompe, paga”, que busca responsabilizar económicamente por determinados daños ocasionados durante disturbios.
El caso de Lens añade un nuevo elemento de preocupación a una crisis que ha colocado en el centro del debate nacional las condiciones de la educación pública, la respuesta policial ante las movilizaciones y la seguridad de los menores que participan en las protestas.
