Las defensas aéreas de Arabia Saudí interceptaron este sábado dos drones y dos misiles balísticos que, según la coalición liderada por Riad, habían sido lanzados desde Yemen por los rebeldes hutíes.
El portavoz de la coalición, Turki al Maliki, informó inicialmente de que las fuerzas saudíes estaban siguiendo varias amenazas aéreas dirigidas contra el país. Posteriormente precisó que dos drones se dirigían hacia el área de Riad, mientras que los misiles tenían como objetivo Khamis Mushait, en el suroeste del reino.
Las autoridades saudíes no informaron de víctimas ni de daños materiales como consecuencia de los ataques. La Defensa Civil había emitido durante la noche avisos para Khamis Mushait y Abha, aunque no se difundió una alerta específica para la capital.
Riad, por su parte, ha respondido con ataques contra posiciones hutíes dentro de Yemen. El viernes, los rebeldes aseguraron que aviones saudíes habían realizado 14 ataques aéreos y lanzamientos de misiles contra distintas zonas yemeníes, entre ellas Taiz, Amran, Marib y Saada. Esta versión procede de los propios hutíes y no ha sido verificada de forma independiente.
Cooperación militar ante las amenazas
El nuevo ataque se conoció pocas horas después de una reunión celebrada en Riad entre responsables militares de Arabia Saudí, Pakistán y Turquía para analizar las amenazas que enfrenta el reino.
Los tres países suscribieron el pasado mes de agosto el Acuerdo de Defensa Conjunta de La Meca, mediante el cual se comprometieron a considerar un ataque armado contra cualquiera de ellos como una agresión contra todos. El pacto busca reforzar la cooperación y la capacidad de disuasión entre los países firmantes.
El mar Rojo, otro frente de tensión
Los enfrentamientos trascienden las fronteras de Yemen y Arabia Saudí. Los ataques contra barcos y las amenazas sobre las rutas marítimas del mar Rojo han aumentado la presión sobre una vía estratégica para el transporte internacional de mercancías y energía.
La situación resulta especialmente relevante para Arabia Saudí porque algunas de sus instalaciones petroleras de la costa occidental, como Yanbu, permiten exportar crudo hacia otros mercados sin depender exclusivamente de las rutas del golfo Pérsico. Francia anunció recientemente que aportaría personal, radares y sistemas defensivos para contribuir a la protección de esa infraestructura estratégica.
La sucesión de ataques y represalias mantiene abierto un nuevo frente dentro de la crisis regional y eleva el riesgo de que los combates en Yemen tengan consecuencias más amplias sobre la seguridad de Arabia Saudí y las rutas marítimas del mar Rojo.
