César Peña *
Una de las caracterizaciones que se hace peyorativamente es retratar a los científicos como personas locas, desquiciadas, que han perdido la cordura por “exceso de conocimiento”, cuando en realidad es que la falta de éste, es lo que ha llevado a los hombres a actuar de forma bárbara en todos los tiempos.
No han faltado películas, tiras cómicas o series en que los investigadores y hombres de ciencia son las mentes maestras detrás de tragedias o actos desalmados o quienes ejecutan maldades sin más motivación que su egocentrismo quedando algo de ello en la psique social.
Sin duda que muchos de los líderes mundiales de la historia, que sin ser científicos, han estado dotados de elevados IQ con capacidades de liderazgo, manejo de masas, organización y pensamientos elevados, que sobra decir, muchos han usado para mal.
Es verdad que hoy en día la ciencia está subyugada al capitalismo y la investigación científica de punta es desarrollada por especialistas que son pagados por la industria militar, lo que los hace peligrosos al servir a fines bélicos y destructivos.
Recordemos que el nazismo y luego la OTAN y Estados Unidos reclutaron a científicos para desarrollar armas nucleares como las bombas atómicas que detonaron en Hiroshima y Nagasaki para luego continuar con la carrera armamentista y la irrupción de las bombas termonucleares o de hidrógeno así como las químicas como el antrax y fósforo blanco, que no fueron concebidas por cualquier hijo de vecina como se dice coloquialmente, sino por científicos en laboratorios.
Desde luego que los hombres de ciencia tienen una alta responsabilidad en cada acción que desarrollan pues pueden servir al bien y al mal por lo que su actuar debe ir acompañado de un marco ético normativo que los oriente, de lo contrario, van a estar condenados a ser meras máquinas de ideas y proyectos tutelados por el dios dinero que va de la mano del capitalismo.
Estos hombres de ciencia al servicio de los intereses de las transnacionales y la industria militar tampoco están locos pero su trabajo ha perdido rumbo y eso es precisamente lo que se necesita recuperar para que sus investigaciones tengan sentido y sirvan a la humanidad y no a intereses oscuros o a la muerte.
Recordemos que científicos son quienes se dedican a la física, química, matemáticas, como quienes lo hacen fuera de las ciencias exactas en ramas como la psicología, la psicología, el periodismo, pertenecientes a las ciencias sociales o bien a la biología, astronomía o a la diversidad de ciencias que se han desarrollado.
Todos tienen una responsabilidad con su realidad y su entorno y en cada uno de ellos está la esperanza de la humanidad. Los que brillarán para toda la eternidad son quienes honran el espíritu de la ciencia, el resto, será irremediablemente olvidado por sus malos actos y de vez en cuando recordado como mal ejemplo.
- Escritor, periodista, economista y divulgador de la ciencia.
