Paradigma

Códice Mendoza

Parte central de la foja 2. Códice Mendoza.

El Códice Mendoza forma parte de los códices de origen mexica. Toma su nombre del primer virrey de la Nueva España, Antonio de Mendoza quien solicitó que fuera pintado por los tlacuilos, con el objetivo de enviarlo como regalo al rey Carlos V. Durante el trayecto del envío, piratas franceses interceptaron y atacaron el galeón en el viajaba. De esa forma el Códice Mendoza cayó en manos de Francia, y fue a parar a manos del cosmógrafo real Andrè Thevet. Después, el embajador de Inglaterra en París, Richard Hakluyt lo compró entre 1583 y 1588. Ya en el siglo XVII, fue propiedad de John Selden, y a su muerte el Códice Mendoza fue trasladado a la Biblioteca Bodleiana de la Universidad de Oxford en donde permanece hasta la actualidad.

Este códice fue elaborado en 71 fojas de papel europeo con claras marcas de agua, que fueron encuadernadas en el siglo XVII seguramente por instrucción de John Seldn. Está conformado por glosas en español, pictografía y textos en náhuatl. Se encuentra dividido en tres secciones. La primera sección trata sobre la historia de las conquistas mexicas, en especial de los tenochcas, desde el primer tlatoani Acamapichtli hasta Moctezuma. Una de las imágenes mas famosas del Códice Mendoza es la representación del águila parada sobre un nopal, que cualquiera puede identificar con el escudo nacional actual presente en la bandera de México.

En la segunda parte, el códice contiene un detallado listado de tributos que pagaban los pueblos conquistados. Esta sección, es tal vez, una de las que más datos han aportado al estudio de las culturas prehispánicas, sobre todo en su aspecto material, pues en ella pintaron los tlacuilos (personas expertas en dibujo), las indumentarias, productos tributados, glifos toponímicos, entre otros elementos, con gran vivacidad de color. Aquí abundan en detalles, como las aves y el arte plumario, conchas, piedras preciosas, y arte en oro.

En la tercera sección, trata sobre temas variados de la vida cotidiana, como el nacimiento, la muerte, la educación, comercio, los oficios, crímenes, castigos, así como clases sociales y militares, todo lo cual ayuda a dibujar un rico panorama del modo de vida los mexicas-tenochcas cuando apenas habían transcurrido no más de veinte años desde la caída de Tenochtitlán.

Se han elaborado muchos estudios sobre el también llamado códice mendocino, desde su primera publicación íntegra hecha por Edward King en 1831. Entre las más destacadas se encuentran la de Jesús Galindo en 1925, la de James Cooper en 1938, la de Frances Berdan en 1992, hasta la más reciente de Baltazar Brito Guadarrama en 2024.

Lic. Carlos A. Carrillo Galicia

Licenciado en Historia de México y estudiante de la Maestría en Historia, ambas en la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH). Actualmente ocupa el cargo de instructor de Historia, Filosofía y Literatura en el Centro de Educación Continua y a Distancia (CECyD-UAEH), así como la presidencia de la Asociación de Historiadores Egresados de la UAEH.

Facebook: @histcarloscarrillo                Correo: hist.carlos.a.c.g@gmail.com

Salir de la versión móvil