Opinión
Cuidar a las infancias en la era digital

Las niñas, niños y adolescentes (NNA) de hoy en día son nativos digitales, es decir, desde que nacen ya están rodeados y en muchos aspectos mediados por las tecnologías de la información y la comunicación en espacios digitales. Esto conlleva muchos aspectos que son relevantes de revisar y tratar dentro de las familias, como el adecuado uso de pantallas, las problemáticas de violencia sexual como la pornografía, la hipersexualización, el acoso, hasta la ludopatía.
Las infancias actuales, ya no se desarrollan solo en el patio de la escuela o en las calles de su colonia, están acompañados por las pantallas. Los libros de Lucía Fainboim y María Zabala ofrecen una guía clara para entender riesgos como el acceso temprano a pornografía, el contacto con apuestas en línea, el acoso digital y el impacto del uso excesivo de pantallas, y proponen estrategias prácticas desde la familia y la escuela para prevenirlos.
Fainboim documenta cómo la disponibilidad de material sexual en línea puede hipersexualizar a las infancias y distorsionar su comprensión del deseo y los límites, exponiéndolos a contenido sexual explícito a temprana edad. Esto, también se relaciona con el grooming, es decir la facilidad de contactarse con desconocidos, mayores de edad con identidades online falsas, que generan acoso digital y amenaza constante, con consecuencias emocionales duraderas. Además, hay una alta accesibilidad a las apuestas y dinámicas de compra dentro de juegos, lo que normaliza el riesgo económico desde edades tempranas.
Uno de los riesgos que quiero destacar en esta columna es el sharenting, es decir, la práctica de padres y madres que comparten de forma habitual fotos, vídeos, textos o datos personales de sus hijos e hijas en redes sociales y otras plataformas digitales y que conlleva la sobreexposición de estos. Zabala no indica como esta práctica afecta su privacidad futura y su capacidad de decidir sobre su propia imagen, y los expone a los riesgos asociados con la pedofilia que se vale de estos medios para contactar a sus víctimas.
¿Qué pueden hacer padres y madres hoy?
- Dialogar sin juzgar. Empezar conversaciones abiertas sobre lo que ven en pantalla y cómo se sienten.
- Reglas claras y compartidas. Definir horarios de pantalla, zonas libres de dispositivos y límites en apps, esto juegos reduce el uso problemático y el riesgo de encuentros no deseados.
- Acompañamiento activo. No se trata solo de supervisar sino de usar la tecnología junto a ellos para explicar contextos, distinguir ficción de realidad y mostrar alternativas saludables.
- Protección de la privacidad. Evitar publicar imágenes íntimas o datos identificables y enseñar a respetar la privacidad propia y la de los demás, es decir, disminuir el sharenting.
- Vinculación con la escuela. Coordinación familia-escuela para políticas digitales y programas preventivos multiplica la eficacia de las acciones preventivas.
La prevención temprana es eficaz y necesaria. Los diversos estudios y guías prácticas muestran resultados positivos cuando familias y escuelas actúan conjuntamente. No se trata de prohibir, es actuar desde la alfabetización digital y el acompañamiento para fortalecer el juicio crítico de las infancias más que la censura absoluta. Hay que hacer conciencia de que la tecnología bien usada, puede enriquecer el aprendizaje y la creatividad; la clave es equilibrar acceso y protección.
Proteger a las infancias en la era digital requiere decisiones cotidianas, conversaciones honestas y alianzas entre hogares y escuelas para convertir riesgos en aprendizajes seguros. ¿Qué primera regla digital crees que podría cambiar hoy mismo la vida digital en tu casa?






