Oceana, organización internacional dedicada a la protección de los océanos, señaló que el derrame de hidrocarburos que afecta las costas del Golfo de México es, además de una emergencia socioambiental, una crisis de transparencia y de rendición de cuentas del Gobierno Federal, que vulnera el derecho de las comunidades costeras a un medio ambiente sano.
A casi veinte días del primer reporte de chapopote en las costas del sur de Veracruz y del norte de Tabasco, la autoridad no ha podido establecer la causa del derrame ni identificar responsables, mientras la información oficial sigue siendo contradictoria e insuficiente ante la magnitud del daño señalado por las comunidades.
“La opacidad en torno a este derrame genera impunidad. Sin claridad sobre quiénes son responsables, las causas del accidente y sus afectaciones, resulta imposible que las autoridades competentes rindan cuentas, diseñen estrategias de atención efectivas y garanticen la reparación del daño a las comunidades”, señaló Renata Terrazas, directora ejecutiva de Oceana.
De acuerdo con las denuncias de las comunidades de la Red del Corredor Arrecifal, el derrame ha dejado un rastro de daño ecosistémico: muerte de tortugas marinas, un manatí y diversas especies de peces; afectaciones a los 17 arrecifes de coral del Corredor Arrecifal del Suroeste del Golfo de México; y la invasión de chapopote en la Laguna del Ostión, ecosistema vital para nueve comunidades.
La evidencia científica sobre derrames previos advierte la magnitud del riesgo. De acuerdo con el reporte de Oceana «A Legacy of Destruction: The Deepwater Horizon Disaster 15 Years Later» los efectos de los derrames de hidrocarburos pueden persistir durante años o décadas debido a la acumulación de contaminantes en tejidos de organismos marinos y en sedimentos costeros, con consecuencias directas sobre la biodiversidad, la productividad pesquera y la seguridad alimentaria de quienes dependen del mar.
Ante esta situación, Oceana exhorta a la presidenta Claudia Sheinbaum a establecer mecanismos de coordinación interinstitucional transparentes, ágiles y vinculantes, y a adoptar las medidas estructurales necesarias para que el Golfo de México nunca más enfrente una crisis como esta sin responsables, sin información clara y sin justicia.
“El Golfo de México y sus comunidades costeras no pueden seguir siendo tratados como una zona de sacrificio ambiental, un territorio donde los derrames de hidrocarburos suceden sin consecuencias, mientras miles de familias pesqueras e indígenas pagan con su salud, su sustento y su patrimonio cultural el costo de una riqueza que no les pertenece. Es momento de replantear el modelo de desarrollo del Golfo de México y asegurar la no repetición de casos como este”, concluyó Renata Terrazas.
ALGUNOS DERRAMES DE HIDROCARBUROS EN EL GOLFO DE MÉXICO
- 1979 el pozo Ixtoc-I que vertió aproximadamente 560 millones de litros de crudo durante 280 días, afectando ecosistemas y actividades pesqueras desde Campeche hasta Texas;
- 2010, Deepwater Horizon liberó cerca de 4.9 millones de barriles de petróleo en 87 días, provocando la muerte masiva de fauna marina, afectaciones a al menos 22 poblaciones de cetáceos y la contaminación de miles de huevos de tortugas marinas.
- 2025 mayo, Tabasco vivió su segundo año consecutivo con derrames de hidrocarburos frente a las costas de Paraíso.
- 2025 octubre, la Secretaría de Marina activó el Plan Nacional de Contingencias Nivel III ante un derrame en Río Pantepec-Tuxpan
MARCO LEGAL VIGENTE
El marco jurídico mexicano establece en los artículos 4°, 27 y 73 de la Constitución, la Ley General del Equilibrio Ecológico y la Ley del Sector Hidrocarburos que es obligación del Estado a regular, monitorear, investigar y sancionar los vertimientos de hidrocarburos en aguas nacionales, y a garantizar que los responsables —públicos o privados— reparen los daños causados.
