La operación de la Policía Nacional permitió incautar 10,8 toneladas de hachís, desmantelar siete puntos de almacenamiento y detener al presunto cabecilla en Tánger, donde permanece encarcelado a la espera de su extradición.
La Policía Nacional española detuvo en Tánger, Marruecos, al presunto líder de una de las principales organizaciones dedicadas al tráfico de hachís desde el norte de África hacia España y otros países europeos. El hombre permanecía prófugo desde marzo de 2026 y fue localizado el pasado 8 de octubre gracias a una orden internacional de detención y a la cooperación entre las autoridades de ambos países.
El arresto culmina una nueva fase de una investigación iniciada a principios de 2025. El operativo se saldó con otros 86 detenidos en territorio español, lo que eleva a 87 el número total de arrestos relacionados con la organización. Además, los agentes decomisaron 10,8 toneladas de hachís y desmantelaron siete inmuebles y espacios utilizados para almacenar la droga.
El presunto cabecilla permanece en una prisión marroquí mientras se tramita su entrega a España. La investigación está dirigida por la Audiencia Nacional y continúa abierta, por lo que las autoridades no descartan nuevas detenciones.
Una red que introducía toneladas de hachís cada mes
Las pesquisas policiales permitieron identificar una estructura criminal que presuntamente introducía grandes cantidades de hachís desde Marruecos a través de las costas españolas. Una vez en territorio nacional, la droga era trasladada principalmente a Madrid, donde se almacenaba antes de distribuirse en cantidades menores a otros puntos de España y Europa.
Para coordinar las operaciones, los integrantes de la organización utilizaban plataformas de mensajería cifrada. Estos canales facilitaban la comunicación entre los responsables, la planificación de los transportes y la gestión de los puntos de almacenamiento.
Los investigadores detectaron que varias viviendas de alquiler y propiedades situadas en urbanizaciones residenciales funcionaban como depósitos clandestinos. En estos lugares, conocidos en el argot policial como guarderías, la droga permanecía oculta hasta que era recogida por otros miembros de la red para su distribución.
Uno de los primeros hallazgos relevantes se produjo en el barrio madrileño de Las Tablas, donde los agentes localizaron más de dos toneladas de hachís en una vivienda vinculada a colaboradores del presunto líder.
La fuga del cabecilla y la caída de la organización
En marzo de 2026, una primera intervención policial permitió detener a varios integrantes de la cúpula de la organización. Sin embargo, el principal sospechoso abandonó su domicilio en una urbanización de lujo de Madrid antes de ser arrestado y permaneció en paradero desconocido durante meses.
Tras su huida, los investigadores centraron sus esfuerzos en localizar a los proveedores, transportistas y responsables de los almacenes que mantenían operativa la estructura criminal.
Durante las siguientes fases del operativo, los agentes descubrieron nuevos puntos de almacenamiento en Madrid, Guadalajara y Valencia. Entre los principales decomisos figura una nave industrial en Silla, Valencia, donde se encontraron aproximadamente 4,6 toneladas de hachís.
También se realizaron intervenciones en viviendas de Sanchinarro y El Cañaveral, en Madrid, además de otros inmuebles utilizados presuntamente para ocultar los cargamentos.
Finalmente, la cooperación policial internacional permitió localizar al fugitivo en Tánger el 8 de octubre. Su detención cerró la fase principal de búsqueda del presunto responsable de la organización.
Blanqueo de capitales y bienes de lujo
La investigación también puso el foco en los mecanismos que la red habría utilizado para introducir en el circuito legal el dinero obtenido del narcotráfico.
Según las pesquisas, los integrantes del entramado recurrían presuntamente a créditos fraudulentos, facturas falsas, empresas instrumentales y nóminas ficticias para justificar ingresos. Parte de los beneficios también se habría destinado a la compra de vehículos de alta gama y propiedades.
Uno de los datos que llamó la atención de los investigadores es que el presunto líder figuraba como empleado de una empresa del sector de las artes gráficas y percibía más de 5.000 euros netos mensuales, pese a que, según la investigación, no desempeñaba una actividad laboral efectiva.
Estas operaciones habrían servido para ocultar el origen ilícito de los recursos y dificultar el rastreo del dinero generado por la distribución de estupefacientes.
Casi 11 toneladas de hachís y 33 registros
El balance del macrooperativo incluye 33 registros en distintas provincias españolas. La mayor parte se llevó a cabo en Madrid, con 23 intervenciones, seguida de Guadalajara, con siete; Málaga, con dos, y Valencia, con una.
En conjunto, los agentes incautaron:
- 10,8 toneladas de hachís, procedentes presuntamente de Marruecos.
- 21,8 kilos de marihuana, además de otras sustancias vegetales intervenidas durante la operación.
- 25 vehículos relacionados con la investigación.
- 15 relojes de lujo.
- Cerca de 466.000 euros en efectivo.
- Dos armas largas y otras cuatro armas prohibidas.
De los 86 sospechosos detenidos en España, 65 fueron arrestados en Madrid, diez en Guadalajara, cinco en Valencia, tres en Málaga y uno en cada una de las provincias de Burgos, Almería y Girona. De acuerdo con la información policial, 18 personas han ingresado en prisión por orden judicial.
Los investigados están relacionados presuntamente con delitos de pertenencia a organización criminal, tráfico de drogas y blanqueo de capitales.
La investigación continúa abierta
La detención del presunto líder en Marruecos representa un avance importante para las autoridades españolas, que buscan esclarecer el alcance completo de la red y determinar la participación de cada uno de sus integrantes.
Mientras se tramita la extradición del sospechoso, los investigadores mantienen abiertas las diligencias para identificar posibles colaboradores y localizar otros recursos económicos o logísticos vinculados con la organización.
La operación destaca la importancia de la cooperación internacional frente a las redes de narcotráfico que utilizan rutas marítimas, estructuras empresariales y sistemas de comunicación cifrada para mover drogas y ocultar los beneficios de sus actividades ilícitas.
