Paradigma

¿El ser humano es monógamo?

César Peña *

Quienes han nacido y crecido en el seno de una sociedad monógama, es decir, donde un hombre se une a una mujer para toda la vida (ahora menos), han creído que este es el orden “natural” en todas las épocas, sin embargo, pese a que tal idea es reforzada por la religión, que dicta que Dios creó al hombre para vivir exclusivamente con una mujer, está muy lejos de ser verdad.
De hecho, la monogamia es un vínculo minoritario al analizar las sociedades humanas. Menos del 20 por ciento de la sociedades lo han sido y por el contrario, ha predominado toda una variedad de formas que van desde la poligamia, la poliandria, el matrimonio entre grupos, el amor libre, el poliamor y más recientemente derivaciones nuevas como el swinger, la agamia, la anarquía relacional, etc, etc., quizá tantas formas como humanos en una ciudad.
La sociedad occidental, basada en el costumbrismo religioso, se ha encargado de destacar hasta la saciedad que el vínculo hombre-mujer es sagrado, poniendo todo lo demás como algo insano y hasta tratado con connotaciones denostativas, cuando la monogamia es la práctica digamos, que no pasa ni siquiera como la primera minoría.
Existe evidencia antropológica, arqueológica y biológica de que el ser humano no es propiamente monógamo por “naturaleza”, sino que en parte su conducta es aprendida, moldeada por patrones de aprendizaje, crianza y ejemplo, por lo que se trata de un constructo social.
Ello deja cero espacio para considerar a este sistema como “innato” y menos como divino dictado por un Dios asexuado como lo es el de la mitología hebrea. Los partidarios de la monogamia han creado toda clase de argumentos y explicaciones para llegar a su objetivo. Recientemente, un estudio de la Universidad de Cambridge publicado en “Proceedings of the Royal Society: Biological Sciences” , sostiene que el ser humano es el séptimo, junto a otras especies animales, en preferir la monogamia.
Lo que olvida tal estudio, es que mucha gente que está dentro de la monogamia, ni siquiera tiene conocimiento de que existen otras formas de vínculos y llegan a ella por tradición y condicionamiento social y mueren creyendo que así es y siempre han sido así las cosas.
Contrario a esta idea, la escritora y activista Brigitte Vasallo, afirma que la monogamia es una forma de opresión de un género sobre otro, al ser una de las más preciadas creaciones del patriarcado.
La monogamia no es natural, ni equitativa, ni menos la única forma de unir a la gente. Es en realidad, uno de los peores sistemas para formar familias y para criar a los hijos, pero es socialmente factible ideológica y económicamente hablando en la actualidad, por lo que pese a que es un fracaso histórico, sigue teniendo arraigo y muchos adeptos aunque cada día hay más disidencias emocionales que la cuestionan y echan por la borda en busca de mejores sistemas de convivencia.

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