La NASA lanzó este fin de semana el telescopio espacial Nancy Grace Roman, una misión colosal y ambiciosa diseñada para desentrañar algunos de los misterios más profundos e insondables de nuestro cosmos.
Este nuevo observatorio, que se basa en un espejo primario existente de 2.4 metros, tiene como objetivo estudiar la evolución del universo, así como la materia y energía oscuras, y los planetas en otros sistemas solares.
La misión está programada para inicialmente durar cinco años, aunque podría extenderse a diez según las condiciones operativas.
El telescopio, que posee un espejo de 2.4 metros y una cámara de 300 megapíxeles, generará aproximadamente 1.4 terabytes de datos diarios.
El instrumento de campo amplio tendrá un campo de visión al menos cien veces mayor que el de Hubble, y podrá capturar una mayor extensión del cielo con menos tiempo de observación.
El instrumento de campo amplio es su instrumento principal y medirá la luz de mil millones de galaxias a lo largo de la vida de esta misión. Con este instrumento se llevará a cabo un sondeo del efecto microlente en el interior de la Vía Láctea en busca de más de mil exoplanetas.
La demostración de la tecnología del instrumento coronógrafo generará imágenes de alto contraste y efectuará espectroscopia de los exoplanetas cercanos individualmente.
