Con el lema: “Paz con la naturaleza” 196 países del planeta, entre ellos México, se darán cita en Cali, Colombia, para participar en la Conferencia de las Partes del Convenio sobre la Diversidad Biológica (COP16), donde se buscará dar seguimiento al acuerdo del Marco Global de Biodiversidad Kunming-Montreal, aprobado en Canadá en 2022 y que propone buscar las acciones necesarias que ayuden a detener y revertir la pérdida de la naturaleza y utilizarla de manera sostenible.
Desde su inicio, esta cumbre mundial ha tenido un objetivo en particular: “el rescate de la biodiversidad” que ha resultado afectada por el desarrollo humano, ya que una de las consecuencias que ha generado el crecimiento de la humanidad ha sido la sobreexplotación de los recursos naturales en perjuicio de cada uno de los seres vivientes del planeta.
Sus orígenes datan de 1992, cuando se llevó a cabo la Segunda Conferencia de Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo (CNUMAD), mejor conocida como “Cumbre de la Tierra de Río de Janeiro”, Brasil, donde los representantes de 179 países sumaron fuerzas para buscar la forma de brindar solución a los problemas de medio ambiente, salud, residuos, biodiversidad y desarrollo sostenible del planeta, así como cambio climático.
Fue en este encuentro en el que se estableció el Convenio sobre la Diversidad Biológica (CBD) y que tuvo su primera COP en 1994 en Nasáu, Bahamas. A partir de entonces, cada dos años se ha mantenido un diálogo para promover medidas que conduzcan a un futuro sostenible, siempre en armonía con cada uno de los seres vivos del planeta.
De todas las convenciones realizadas, fue en la Décimoquinta Conferencia de las Partes (COP 15), celebrada en Montreal Canadá bajo la presidencia del Gobierno de la República Popular de China, que las Partes adoptaron de manera unánime el Marco Mundial de Biodiversidad de Kunming-Montreal y que estableció 23 metas orientadas a la acción urgente hacia el año 2030.
Entre estas destacan las que buscan que al menos 30% de las zonas de ecosistemas degradados sean objeto de una restauración efectiva, y que al menos otro 30% de zonas terrestres y marinas se conserven y gestionen eficazmente, entre otros puntos.
