Opinión
Héctor Meneses, el arte de la demagogia y la mentira

César Peña
Zempoala, 27 de mayo.- Traicionó al pueblo, traicionó a sus amigos, traicionó a la prensa y todo al que pudo. Hubo quienes pensaron que sería uno de los mejores gobernantes pero no se quedó ni cerca, fue para muchos, el peor y la evidencia no los deja mentir. Muchas ideas y escasa realidad.
En 2016 se vendió como un producto electoral único, con un gran discursos y decenas de ideas y proyectos para resolver las necesidades de este municipio, que en la última década ha adquirido una gran relevancia política y económica pese a ser aún de conformación eminentemente rural.
Bastaron un par de semanas para que comenzara el circo político. Comenzó a correr a los propios priístas que lo llevaron al poder, traicionó y desconoció a los grupos y personajes que lo apoyaron y se dedicó a infestar la alcaldía de jóvenes que requerían de «oportunidades laborales».
El circo político fue pronto circo social. Ante la nula obra pública y los reclamos en materia de seguridad, comenzó a darle prioridad a las ferias patronales, como la de la cabecera municipal, donde gastó casi millón y medio de pesos en cada edición para así calmar los agitados ánimos populares.
Héctor Meneses seguía en su nube mental pero escondido de la gente. Eran los tiempos en que ya no había ni audiencias por temor a que le pidieran cosas que no podía cumplir, que eran todas. Cada feria patronal del 4 de julio era mejor que la anterior. Había descubierto que pan y circo al pueblo era redituable, por lo menos para salvar su pellejo. Pronto, en las elecciones de 2018, descubrió que electoralmente eso no servía y pese a la regañiza de su partido, por haber sido aplastados por Morena, las cosas siguieron igual.
Tres años enteros de simulación con obras de bajo presupuesto como drenajes, zanjas, mantenimiento de calles y lámparas, mientras le ponía le pie a los contribuyentes obligándolos a pagar predial y agua potable para allegarse recursos al precio que fuera.
Apenas esta misma semana, el Portal Emmanuel Ameth Noticias reveló el gasto en imagen personal dilapidado en prensa: 83 mil 600 pesos diarios, ocupando el 18.5 por ciento de los ingresos del municipio para promocionarse mientras a su municipio le faltó todo.
Además, el portal lo ubica como uno de los peores 7 alcaldes de Hidalgo muy diferente a la calificación que le dio Mitofsky a principios de año. Hoy se sabe que el estudio de Roy Campos estuvo inflado y posiblemente pagado.
El alcalde «gallito», como lo apodó el secretario de Agricultura, Carlos Muñiz, sabe, a escasos meses de su partida, que le quedó mal a mucha gente y cree, ilusamente, que con el derroche – netamente electorero -, del último año lo revertirá.
Meneses festinó aparecer en revistas del corazón, junto a la «high society», en portadas de impresos vacíos y triviales. Parecía estrella y le gustaba que se lo celebraran. La Asamblea Municipal, de mayoría priísta, no podía menos que ser cómplice de esta patraña y pasar a ser meros apluadidores del político que transformaría al municipio con «ideas jóvenes».
Jamás regresó a las comunidades, casa por casa, a preguntarles que necesitaban como lo hizo en campaña. Nuevamente, con la cuestión de las despensas, tanto las que entregó el gobierno estatal, como las del municipio y la condonación del pago del agua potable, busca ganarse la simpatía de la gente, encontrando lo contrario, la ira y el repruebo generalizado.