La mayor petrolera y gasista de Europa duplicó con creces sus beneficios trimestrales al calor del encarecimiento energético causado por la guerra en Irán y el bloqueo del estrecho de Ormuz.
Shell plc registró unos beneficios del primer trimestre superiores a lo previsto, impulsados por la guerra en Irán, que encareció el petróleo y el gas y disparó los resultados de su actividad, compensando las caídas de producción relacionadas con el conflicto.
«Shell obtuvo unos sólidos resultados gracias a nuestra constante atención al rendimiento operativo en un trimestre marcado por una perturbación sin precedentes en los mercados energéticos mundiales«, declaró el consejero delegado Wael Sawan.
El beneficio ajustado aumentó hasta 6.900 millones de dólares (5.860 millones de euros), frente a los 3.300 millones de dólares (2.800 millones de euros) del trimestre anterior. Shell anunció además un incremento del 5% de su dividendo, junto con un programa de recompra de acciones por 3.000 millones de dólares en los próximos tres meses.
«Uno de los principales motores de estos beneficios ha sido el conflicto en Oriente Medio, que ha disparado el precio del petróleo y ha permitido a Shell vender sus productos a precios mucho más elevados», señaló Dan Coatsworth, responsable de mercados de AJ Bell. Añadió: «El precio del crudo ha sido muy volátil desde el inicio del conflicto, entre esperanzas intermitentes de una solución, y esa volatilidad ha generado oportunidades para la división de trading de Shell».
Antes del estallido de la guerra, el precio internacional del petróleo rondaba los 70 dólares (59,46 euros) por barril. El choque de oferta provocado por el conflicto elevó posteriormente el crudo Brent hasta un máximo cercano a 126 dólares (107,05 euros) por barril, su nivel más alto en más de cuatro años. En la mañana del jueves, los futuros del Brent con entrega el mes que viene bajaron de 100 dólares, ante las esperanzas de un avance diplomático entre Estados Unidos e Irán.
Perspectivas e impacto en la producción en Oriente Medio
Los mayores precios del crudo y unos márgenes de refino más amplios impulsaron los beneficios en todo el sector. Pero Coatsworth señaló que Shell también se ha enfrentado a contratiempos operativos, entre ellos daños en una de sus instalaciones en Qatar durante el conflicto y parones provocados por un ciclón en una de sus plantas de gas natural licuado en Australia.
En torno al 20% de la producción de petróleo y gas de Shell procede de Oriente Medio, lo que deja a la compañía expuesta a una posible prolongación de las perturbaciones en la región.
Shell ha indicado que espera que su producción de gas en Qatar caiga al menos un 30% en el segundo trimestre respecto a los tres primeros meses de 2026. No obstante, señaló que sus activos en Omán siguen operativos y que la producción en el segmento de exploración y producción no se ha visto afectada.
«Desde el punto de vista estratégico, la gran cuestión a largo plazo sigue siendo la reposición de reservas y el crecimiento de la producción«, señaló Maurizio Carulli, analista energético global en Quilter Cheviot, al comentar los retos que tiene por delante la compañía. «La reciente adquisición de ARC Resources es un paso significativo en esa dirección, que eleva las perspectivas de producción de Shell desde la estancación hasta un crecimiento modesto pero visible».
La empresa anunció recientemente la compra de ARC Resources Ltd., un productor centrado en la cuenca de esquisto Montney en Canadá. Los analistas señalan que la operación refuerza la producción de gas y líquidos de esquisto de Shell en Canadá.
¿Se ampliará el impuesto sobre los beneficios extraordinarios?
En el Reino Unido, el fuerte aumento de los beneficios de Shell ha reavivado el debate sobre una posible ampliación del impuesto sobre los beneficios extraordinarios de las energéticas.
«Una vez más, losgigantes de los combustibles fósiles están embolsándose beneficios monstruosos mientras los conductores sufren en la gasolinera y los hogares se preparan para pagar facturas de energía más altas», declaró a la ‘BBC’ Danny Gross, activista climático de Amigos de la Tierra. Propuso reforzar el impuesto sobre los beneficios extraordinarios de las compañías de combustibles fósiles.
Las empresas energéticas que operan en el Reino Unido ya están sujetas a un impuesto sobre los beneficios extraordinarios, pero el gravamen solo se aplica a las ganancias procedentes de la extracción de petróleo y gas en el país. El Reino Unido representa menos del 5% de la producción mundial de petróleo y gas de Shell.
«Las peticiones de un impuesto sobre los beneficios extraordinarios del petróleo no harán sino intensificarse ahora que tanto Shell como BP plc han presentado resultados abultados como consecuencia directa de la guerra en Oriente Medio«, afirmó Coatsworth. Añadió que «cuanto más tiempo se mantengan altos los precios del crudo, más difícil les resultará oponerse a cualquier propuesta de impuesto sobre los beneficios extraordinarios».
Las acciones de Shell caían en torno a un 2% tras la publicación de los resultados, aunque los analistas señalaron que el descenso reflejaba más bien la expectativa general del mercado de que el tráfico por el estrecho de Ormuz podría reanudarse pronto que preocupaciones específicas sobre la compañía.
«Los resultados de Shell en el primer trimestre han sido claramente mejores de lo esperado», afirmó Carulli. «La debilidad inicial de la cotización parece obedecer por completo a factores macroeconómicos y no a cuestiones propias de la empresa, con el conjunto de los valores petroleros presionado por las expectativas de una rápida resolución de las perturbaciones en el estrecho de Ormuz«.
Fuente:es.euronews.com
