Opinión
La IA y el valor del arte

Rosalía Guerrero Escudero
Hay mucho que hablar y decir sobre el uso de la Inteligencia Artificial, pero hoy nos centraremos en comentar sobre la generación de imágenes que cumplan las características de los artistas plásticos de renombre. ¿Podría esta inteligencia emular las grandes obras de arte de la historia?
Si bien, la tecnología siempre ha sido un reto nuevo, cada vez, para los artistas, hablar de la IA generativa tiene un impacto mayor. La historia del arte ya se vio impactada por la reproductibilidad como lo planteo Walter Benjamin en su momento, la fotografía fue otro momento tecnológico que cambió las posibilidades y estilos de arte, y finalmente la aparición del ordenador y luego del hipertexto y la web 2.0, de la mano de muchas herramientas de diseño, con mayor razón impactaron la producción artística.
En todos estos momentos, siempre se ha destacado una diferencia, quién está detrás de su producción. Los artistas siempre serán los creadores de sus obras, así las realicen directamente en un caballete o desde un software de diseño. La IA podrá tener el acceso al conocimiento y detalle de las grandes obras del mundo, pero no podrá generar nada sin que la persona detrás de la instrucción le pueda dar detalles y elementos para acercarse a esa producción. En este sentido, las IAs están haciendo lo mismo que los artistas en su momento, aprender de estilos anteriores y darles una nueva interpretación.
Las inteligencias artificiales enfocadas en la generación de imágenes, por ejemplo DALL-E o MidJourney, podrá tener referentes, distinguir entre periodos, o jugar con los puntos de vista, pero es quien le da la instrucción quien tiene los conocimientos y contextos suficientes para elaborar el prompt más adecuado. Y creo que aquí, es dónde está la diferencia más importante, generan las imágenes a partir de los textos dados, no de referentes visuales.
Por su puesto que ya hay grandes polémicas en torno al tema, pues hay artistas usando esta tecnología para desarrollar toda su producción, pero no dudo que en corto plazo sea tal cual un nuevo formato de generación de arte, como en su momento la estampa digital al manipular fotografías con software de diseño como Photoshop.
Como plantea la historiadora del arte Roberta Villarreal estas herramientas están redefiniendo los límites del arte, no robando nuestra creatividad; pues estas tecnologías están cargadas de las intenciones de quienes las diseñan y quienes las usan, por lo tanto el verdadero desafío está en cuestionarla y ser críticos ante su uso consciente. El arte, aún con el uso de la IAg, es y será una herramienta para desafiar las estructuras, por lo que el uso de estas aplicaciones no debe desprenderse de ese sentido de reflexión, contradicción y conexión humana.
Retomando a Benjamin, ¿el arte tradicional perdió su aura por la reproductibilidad del mismo? Posiblemente, en un primer momento, pero después se revalorizó el arte clásico y se posicionó el que utiliza alguna herramienta tecnológica. Por ello, hoy encontraremos que la existencia de la IAg dará un nuevo valor a las creaciones hechas por humanos.