La preocupación por el impacto de la inteligencia artificial en el mercado laboral aumenta a escala mundial. Un estudio del Pew Research Center revela que más personas creen que la IA destruirá puestos de trabajo de las que esperan que genere nuevas oportunidades laborales.
La expansión de la inteligencia artificial (IA) está cambiando la percepción que millones de personas tienen sobre el futuro del trabajo. Aunque la tecnología promete aumentar la productividad y crear nuevas actividades económicas, un número creciente de ciudadanos teme que su principal consecuencia sea la desaparición de empleos.
Esa percepción queda reflejada en una nueva encuesta del Pew Research Center, realizada entre febrero y junio de 2026 a más de 50.000 personas en 37 países. El estudio analiza, entre otros aspectos, las expectativas sobre el impacto de la IA en el empleo y las desigualdades económicas.
El miedo a perder el empleo supera las expectativas de nuevos puestos
Uno de los principales resultados del estudio es que, en los países analizados, son más los adultos que esperan que la inteligencia artificial provoque una reducción del empleo que aquellos que anticipan la creación de nuevos puestos de trabajo.
La encuesta también muestra un elevado nivel de incertidumbre. Una parte importante de los participantes afirma no tener claro todavía cuál será el efecto final de la IA sobre las oportunidades laborales.
Esto refleja una de las principales incógnitas de la transformación tecnológica: la automatización puede sustituir determinadas tareas, pero también puede generar nuevas ocupaciones y modificar las existentes.
Los países ricos muestran mayor preocupación por el empleo
El temor a la pérdida de puestos de trabajo es especialmente elevado en las economías de mayores ingresos.
En Australia, Corea del Sur y Estados Unidos, alrededor de siete de cada diez adultos o más consideran que la inteligencia artificial provocará pérdidas de empleo durante los próximos 20 años, según los resultados de la encuesta.
El estudio también detecta una mayor preocupación en los países de renta alta por la posibilidad de que la IA contribuya a incrementar las desigualdades económicas.
Una posible explicación está relacionada con el nivel de conocimiento y exposición a esta tecnología. Según Moira Fagan, investigadora sénior del Pew Research Center y una de las autoras del informe, las personas de países con mayores ingresos tienen más probabilidades de estar familiarizadas con la IA.
Además, quienes aseguran conocer mejor esta tecnología tienden a mostrar una mayor preocupación por su posible impacto negativo sobre el empleo.
Los jóvenes también temen el impacto de la inteligencia artificial
La preocupación por la automatización no se concentra únicamente entre los trabajadores de mayor edad.
En varios países, los adultos de 18 a 34 años muestran más inquietud por la posibilidad de perder empleos debido a la IA que las generaciones mayores.
La tendencia aparece, entre otros lugares, en Canadá, Francia, Singapur, Suecia, Indonesia, India y Malasia.
El dato resulta especialmente relevante porque los trabajadores jóvenes serán una de las generaciones que tendrán que desarrollar buena parte de su trayectoria profesional en un mercado laboral cada vez más condicionado por herramientas de inteligencia artificial.
No todo es preocupación: la opinión sobre la IA está dividida
La percepción de la inteligencia artificial no es exclusivamente negativa.
Cuando la encuesta pregunta por el avance de la IA en la vida cotidiana, las opiniones aparecen mucho más equilibradas. En los 37 países analizados, una mediana del 37% afirma estar más preocupada que ilusionada por el desarrollo de esta tecnología, mientras que un 41% señala sentirse a partes iguales preocupado e ilusionado.
Estos resultados muestran que la incertidumbre sigue siendo uno de los principales factores que condicionan la percepción pública de la IA.
China, Estados Unidos y la Unión Europea compiten por la confianza en la regulación de la IA
El estudio del Pew Research Center también analiza qué potencias generan mayor confianza para gestionar y regular la inteligencia artificial.
En los siete países de renta media incluidos en la comparación, la confianza mediana en China para regular la IA alcanza el 43%, frente al 35% correspondiente a Estados Unidos y el 34% de la Unión Europea.
En países como Bangladesh, Malasia, Pakistán, Sri Lanka, Cisjordania y Jerusalén Este, la confianza en China supera a la depositada en Estados Unidos o la Unión Europea en esta cuestión.
Moira Fagan señaló que las opiniones favorables hacia China suelen ser relativamente elevadas en numerosos países de renta media, un factor que puede contribuir a explicar estos resultados.
La regulación de la inteligencia artificial gana importancia
Los resultados de la encuesta llegan en un momento de creciente debate internacional sobre cómo controlar el desarrollo de la inteligencia artificial.
Las discusiones ya no se limitan a la productividad o a la innovación tecnológica. El futuro del empleo, la desigualdad económica, la seguridad y los posibles riesgos derivados de sistemas de IA cada vez más avanzados forman parte de la agenda de gobiernos, empresas y organismos internacionales.
La preocupación también alcanza a algunos de los principales ejecutivos del sector tecnológico, que han advertido sobre determinados riesgos asociados al desarrollo acelerado de sistemas de inteligencia artificial y han reclamado medidas de seguridad.
En Europa, el debate sobre la regulación tecnológica también ocupa un lugar central en las instituciones comunitarias.
¿La inteligencia artificial destruirá empleos o creará nuevos trabajos?
Los datos de la encuesta no permiten determinar cuántos puestos de trabajo desaparecerán ni cuántos nuevos empleos surgirán como consecuencia de la IA.
Lo que sí muestran es un cambio en la percepción pública: la expectativa de pérdida de empleos supera actualmente a la esperanza de creación de nuevos puestos entre los ciudadanos encuestados.
El impacto final dependerá de factores como la velocidad de adopción de la tecnología, la capacidad de las empresas para transformar sus procesos, la formación de los trabajadores y las políticas públicas destinadas a facilitar la adaptación al nuevo mercado laboral.
Por ahora, el estudio refleja una sociedad que observa el avance de la inteligencia artificial con una combinación de expectativas y preocupación, especialmente cuando se trata del futuro del empleo.
