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Opinión

La organización jurídico-política de la Nueva España

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Las intendencias en la Nueva España, aproximadamente hacía 1790. En Edmundo O´Gorman, Historia de las divisiones territoriales de México.

La caída de Tenochtitlán a manos de Hernán Cortés, hacia 1521, no marcó el final de lo que en México conocemos como el período de la Conquista, por el contrario, fue apenas el inicio de la expansión del Imperio español por el territorio en donde habitaban los nativos. En el marco de ese proceso de expansión, se implantó una nueva forma de gobierno, que combinó una parte de la tradición mesoamericana, fundamentada, por un lado en el Altépetl,  y de otro lado, en las provincias y el sistema de gobierno que se había desarrollado en la península ibérica.

El primer sistema de control que se implantó por parte de los españoles, fue el de la encomienda, en el cual tanto Cortés como sus acompañantes exigían la labor gratuita de lo que ellos llamaban indios, con el fin de desarrollar sus actividades productivas en la tierra que les fue otorgada. Sin embargo, un proceso paralelo comenzó a desarrollarse en el Nuevo Mundo. Hasta arriba del escalafón jurídico-político, naturalmente, se encontraba el Rey y el Consejo de Indias. Pero en la Nueva España, existían una serie de funcionarios que se integraban en la organización territorial. Encabezaba el Virrey, quien dirigía los asuntos de gobierno en representación del Rey, y la Real Audiencia de México, quien fue el supremo tribunal y cuerpo consultante. Acompañaban a estas principales instituciones, las provincias, divisiones internas de la Nueva España que tenían como máximo dirigente a los gobernadores, y a las capitanías generales, caracterizadas por su belicosidad a la hora de defender el territorio de los extranjeros. Adicionalmente, aunque solo durante la etapa temprana de la Nueva España, aproximadamente durante el siglo XVI, tuvieron mucha relevancia el Marquesado del Valle de Oaxaca, a cargo de Hernán Cortés, y el Ducado de Atlixco.

El otro gran avance en la implantación del gobierno y la organización jurídico-política de la Nueva España, fue la llegada de los cabildos o ayuntamientos, quienes comenzaron su influencia paulatinamente. En los pueblos de españoles, estos estaban compuestos por alguaciles y alcaldes, quienes estaban acompañados por enviados personales del gobernador, que pasaron a tener el nombre de alcaldes mayores. No obstante, cuando la Real Audiencia de México quiso tener más control del territorio, especialmente en las comunidades indígenas, creó el corregimiento, dando paso a los funcionarios conocidos como corregidores.  De esa forma, en un asentamiento de indios, convivían el cabildo municipal y el corregidor, quien fungía como magistrado local, recaudador de impuestos y alguacil.

Entre 1570 y 1700, la Nueva España tuvo una división jurídico-política exponencial. Más de cuarenta provincias, setenta alcaldías mayores, más de doscientos corregimientos, e incontables pueblos de indios. Solo hasta 1786, se ordenó la reorganización territorial de la Nueva España. Con las reformas borbónicas, el funcionariado quiso que la jurisdicción estuviera solo repartida en nueve intendencias principales: Antequera, Guanajuato, México, Puebla, San Luis, Valladolid, Veracruz, Guadalajara y Durango. Solo después, se agregaron otras complementarias con el fin de hacer más cortos los traslados para la operación de gobierno.

Es por tanto correcto mencionar, que durante la mayor parte de la existencia de la Nueva España, que abarcó aproximadamente tres siglos, el territorio estuvo dividido en muchas pequeñas subdivisiones políticas gobernadas por hombres con mandatos limitados (generalmente entre uno y cinco años), cuya preocupación principal era la de recuperar y multiplicar  el dinero invertido en el pago de sus puestos.

Lic. Carlos A. Carrillo Galicia

Licenciado en Historia de México y estudiante de la Maestría en Historia, ambas en la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH). Actualmente ocupa el cargo de instructor de Historia, Filosofía y Literatura en el Centro de Educación Continua y a Distancia (CECyD-UAEH), así como la presidencia de la Asociación de Historiadores Egresados de la UAEH.

Facebook: Carlos A. Carrillo Galicia @histcarloscarrillo               

Correo: hist.carlos.a.c.g@gmail.com 

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