Opinión
La religión mexica


Quetzalcóatl. Códice Magliabechiano, siglo XVI.
De entre todas las sociedades y culturas que poblaron la región que conocemos como Mesoamérica, una de las más tardías en aparecer fue la de los mexicas, que poblaron las orillas del lago de la Cuenca del Valle de México. Como todas las culturas y sociedades prehispánicas, los mexicas tuvieron una serie de ideas y pensamientos coherentes entre sí para interpretar la realidad que los rodeaba, algo que los estudiosos le han otorgado el nombre de cosmovisión. Dentro de esta cosmovisión singular se encuentra la religión, un conjunto de creencias sistematizadas compuestas esencialmente, aunque no únicamente, por símbolos complejos, con el fin de fungir como un medio de comunicación y establecer un intercambio social de ideas. Componente fundamental del sistema de creencias religiosos, es la mitología y el panteón, en el que yacen símbolos para interpretar y retratar a los dioses y diosas.
La cosmovisión mexica, como muchas otras, es compleja de explicar en textos cortos, por lo que aquí solo se pretende crear un catalogo brevísimo de algunos dioses y diosas que acompañaron la ritualidad y la vida cotidiana de los mexicas del Valle de México. La teogonía mexica, presentaba a un dios principal, creador de todo e increado al mismo tiempo, de nombre Ometéotl, el “dios dual” y cuyo lugar donde moraba era el Omeyocan “lugar de la dudalidad” (que también tiene otros nombres como Ipalnemohuani, Tloque Nahuaque, Moyocoyani), a su vez, este dios primordial estaba compuesto por una “pareja” Tonacateuctli y Tonacacíhuatl, señor y señora de los mantenimientos. Ometéotl, por su voluntad, creó a cuatro dioses principales: I) Mixcóatl o Tlatlauhqui Tezcatlipoca (Tezcatlipoca Rojo), II) Yayauhqui Tezcatlipoca (Tezcatlipoca Negro o Tezcatlipoca), III) Quetzalcoatl (Tezcatlipoca Blanco), IV) Huitzilopochtli (Colibrí zurdo). De estas cuatro deidades principales, provienen todas las demás.
En la religión mexica oficial o más tradicional, pueden identificarse alrededor de 144 nombres que corresponden a los dioses. De estos el 66% pertenece a dioses masculinos, y el 34% a diosas femeninas. Sin un orden especifico, menciono los siguientes: Xiuhteuctli “Señor del año y/o señor de las turquesas”, Yacateuctli “señor guía”, Tláloc “dios de las aguas”, Ehécatl “dios del viento”, Xochipilli “dios o señor de las flores”, Xipetótec “nuestro señor desollado, dios de la agricultura”, Centéotl “dios del maíz”, Metztli “diosa de la luna”, Tonatiuh “dios del sol”, Mixcóatl “dios de la vía láctea”, Mayahuel “dios o señor del maguey”, Huehuetéotl “señor del fuego y/o dios viejo”, Mictlantecuhtli “dios del inframundo”.
Cada uno de estos señores, dioses y diosas, tiene su propio simbolismo con el que es posible identificarlo en diferentes códices tanto prehispánicos como coloniales, y también en las pinturas murales de diferentes zonas arqueológicas. Ante todo, en el estudio de estos símbolos que representan divinidades, no debe apartarse la mirada de que constituyen una parte medular de la sociedad en el que fueron creados. El intento de comprenderlos solamente puede darse en el marco de su propio contexto, ya que, por ejemplo, como el tiempo era sagrado en los calendarios mesoamericanos, los días, fiestas y rituales podían estar consagrados para las festividades y adoraciones de diferentes dioses, de los cuales, por cierto, podían ser señores y dioses de diferentes cuestiones, como en el caso de Xochipilli.
Lic. Carlos A. Carrillo Galicia
Licenciado en Historia de México y estudiante de la Maestría en Historia, ambas en la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH). Actualmente ocupa el cargo de instructor de Historia, Filosofía y Literatura en el Centro de Educación Continua y a Distancia (CECyD-UAEH), así como la presidencia de la Asociación de Historiadores Egresados de la UAEH.
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