Paradigma

Mamá o papá helicóptero

Seguramente te has preguntado en algún momento de tu camino, si estás cumpliendo con tu rol de forma responsable, si has hecho un buen trabajo con tus hijos.

 Las exigencias de la vida actual, lleva a los padres a cubrir necesidades de forma excesiva, llevarlos al colegio, a su clase de natación, canto, futbol, reuniones con amigos y un sinfín de actividades cotidianas. Todo esto encaja en un concepto de cuidado y atención que requiere un ser humano para crecer de forma saludable, pero ¿qué pasaría si descubrieras que quizá lo que está detrás de dichas conductas es el control sobre tus hijos?

Evidentemente el acompañamiento en las distintas etapas de los hijos forma parte de la responsabilidad de los padres, el buscar distintas actividades que fomenten la plasticidad cerebral para adquirir nuevas habilidades o mejores formas de adaptarse a su mundo, resulta hoy indispensable, sin embargo, hacerlo de forma obsesiva, sin descanso, monitoreando o “sobrevolando” constantemente cada paso que dan, no es la mejor manera de hacerlo, ya que bajo estas circunstancias, no se genera un proceso sano, dando como resultado, que él o la hija  no adquiera las herramientas para volverse independiente y autosuficiente de acuerdo a su edad, que se muestre inseguro o insegura para tomar sus propias decisiones.

La sobreprotección y control excesivo oculto, nunca será la mejor opción para los hijos, comprender que generar la idea de ser cada vez más competitivos (pero no de forma saludable), “darles lo que no tuve en mi infancia”, no siempre es la mejor opción. Encontrar un equilibrio y comprender que la maternidad y paternidad no radica en evitar que los hijos se equivoquen, si no en acompañarlos, comprenderlos, aceptarlos, guiarlos y respetar sus espacios, es una manera saludable para que puedan vivir sus propias experiencias, que los llevaran al aprendizaje necesario para escribir su propia historia.

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