Paradigma

Moda plus-size en redes sociales como práctica de identidad, negociación y disputa cultural.

Rosalía Guerrero Escudero

¿Quién decide cómo puede vestirse un cuerpo gordo? ¿Te has preguntado por qué ciertos cuerpos parecen tener “permiso” para usar determinada ropa y otros no? En TikTok e Instagram, una fotografía, un video o un cambio de vestimenta pueden parecer decisiones personales. Pero detrás de esas imágenes hay algo mucho más complejo: los cuerpos también son construcciones sociales, culturales y políticas.

Esta es una de las ideas centrales de la tesis doctoral de Thania Valdivia Guzmán, “Articulación del circuito estilo-moda-vestimenta de la tendencia plus-size en TikTok e Instagram”. Su investigación analiza cómo se construye y disputa la moda plus-size en los espacios digitales, particularmente a través del contenido producido por influencers.

A partir de los Estudios Culturales de Stuart Hall, la tesis entiende que las identidades no son fijas ni vienen determinadas de antemano, se construyen, negocian y transforman. Por eso, la moda plus-size no puede entenderse solo como algo esencial de las personas gordas. Se produce y adquiere significado en cada publicación, interacción y representación.

La investigación incorpora también la perspectiva de la cibercultura, retomando a Pierre Lévy, para comprender que las tecnologías digitales han transformado las relaciones entre las personas. Ya no somos únicamente espectadores: también producimos contenidos, somos prosumidores y participamos en la construcción de la cultura digital. En este escenario aparecen las influencers, creadoras que no solo muestran prendas, sino que producen sentidos sobre los cuerpos y las formas de vestirlos.

Para explicar este proceso, la tesis propone articular el circuito de la moda con el circuito cultural de Hall, a partir de la propuesta de Susan Kenver. En él participan el sujeto, el consumo, la regulación, la distribución y la producción. Allí se desarrollan tres conceptos que suelen confundirse: el estilo, como una expresión personal; la moda, como un proceso social; y la vestimenta, como aquello que se construye en relación con el cuerpo y los accesorios.

La investigación estudió a cinco influencers y sus cuentas de TikTok e Instagram mediante etnografía digital y análisis del discurso mediado. TikTok permitió observar una plataforma que puede potenciar contenidos incluso cuando las creadoras no cuentan con grandes cantidades de seguidores, mientras Instagram destacó por su dimensión estética.

Entre los hallazgos destaca una idea poderosa: el cuerpo gordo es también un signo de disputa. Vestirse, mostrarse y ocupar las pantallas puede cuestionar las normas que históricamente han definido qué cuerpos son considerados apropiados, deseables o legítimos dentro de la moda. Como una de las influencers menciona “Es un buen outfit o solo se ve bien en un cuerpo delgado”.

Uno de sus principales hallazgos es como las influencers cumplen, además, una función pedagógica y política: enseñan otras maneras de mirar, vestir y habitar los cuerpos.

Así, esta tesis nos invita a mirar las redes sociales de otra manera. Detrás de un “outfit” hay identidad, cultura, algoritmos, consumo, representación y poder. Y quizá la pregunta ya no sea solamente qué ropa está de moda, sino quién puede usarla, quién decide qué cuerpos son visibles y qué sucede cuando esos cuerpos comienzan a disputar las reglas de la moda.

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