Paradigma

Noruega estudia invertir en fabricantes de armas nucleares

Noruega podría modificar las reglas de su fondo soberano, valorado en más de 2 billones de euros, para permitir inversiones en compañías occidentales vinculadas a la fabricación de armas nucleares.

El fondo soberano de Noruega, considerado el mayor del mundo, podría cambiar su política de inversión para incorporar nuevamente a empresas del sector armamentístico que actualmente están excluidas por sus vínculos con el desarrollo y la producción de armas nucleares.

La propuesta fue presentada el jueves por una comisión designada por el Gobierno noruego, encargada de revisar los criterios éticos que rigen la gestión de estos recursos. La iniciativa busca adaptar las normas del fondo a un escenario internacional marcado por el aumento de las tensiones geopolíticas y las preocupaciones sobre la seguridad.

Airbus, Boeing y Lockheed Martin podrían regresar a la cartera

Las reglas actuales impiden al fondo invertir en 14 compañías relacionadas con la fabricación de armas nucleares o de componentes destinados a estos sistemas. Entre las empresas afectadas figuran Airbus, BAE Systems, Boeing, Lockheed Martin y Safran.

La comisión, encabezada por el exgobernador del banco central noruego Svein Gjedrem, plantea establecer una excepción para determinadas compañías del sector.

El criterio propuesto permitiría invertir en fabricantes establecidos en países reconocidos como potencias nucleares por el Tratado sobre la No Proliferación de las Armas Nucleares, siempre que esas naciones también sean aliadas de Noruega dentro de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).

De aprobarse la modificación, empresas estadounidenses, británicas y francesas podrían volver a formar parte de las inversiones del fondo. La medida abriría la posibilidad de destinar importantes recursos a grandes grupos industriales y de defensa occidentales.

La seguridad internacional impulsa la revisión

La revisión de las normas éticas comenzó por iniciativa del Gobierno noruego, que busca determinar si las restricciones vigentes siguen siendo adecuadas ante los cambios en el entorno internacional.

El ministro de Finanzas, Jens Stoltenberg, ha señalado la contradicción que supone excluir a empresas que podrían desempeñar un papel relevante en la defensa del país.

El debate se desarrolla en un contexto de creciente preocupación por las advertencias nucleares de Rusia y la expansión del arsenal militar de China. Para los impulsores de la reforma, estos acontecimientos obligan a reconsiderar la relación entre las inversiones responsables y las necesidades de seguridad nacional.

Sin embargo, la iniciativa también ha provocado críticas entre sectores políticos y organizaciones civiles, que advierten sobre el riesgo de debilitar los compromisos éticos del fondo.

Se mantendrían otras restricciones éticas

La propuesta no plantea eliminar todas las prohibiciones existentes. La comisión recomienda conservar las exclusiones relacionadas con la producción de armas químicas y biológicas, minas antipersona y municiones de racimo.

También continuarían vigentes las restricciones aplicables a determinadas actividades vinculadas con el carbón, el tabaco y el cannabis.

Otro cambio relevante afecta al Consejo de Ética, el organismo independiente que evalúa las posibles infracciones de las empresas en las que invierte el fondo.

Según la recomendación, el consejo mantendría su función de analizar los riesgos éticos, pero dejaría de proponer directamente la exclusión de compañías. Esa decisión quedaría en manos del banco central noruego, responsable de gestionar las inversiones.

La modificación ha generado inquietud entre organizaciones civiles, que consideran que reducir las facultades del organismo podría debilitar la supervisión independiente y la transparencia de las decisiones.

¿Cuándo podría entrar en vigor el cambio?

Las recomendaciones de la comisión pasarán por un periodo de consulta pública que concluirá el 15 de enero. Posteriormente, el Gobierno noruego deberá presentar su evaluación al Parlamento durante la primavera de 2027.

Por ahora, la propuesta no supone una autorización definitiva para invertir en fabricantes de armas nucleares. Su aplicación dependerá de las decisiones que adopten las autoridades tras revisar el informe y las opiniones recibidas.

El fondo noruego mantiene inversiones en más de 7.000 empresas internacionales y posee alrededor del 1,5 % de las acciones cotizadas en los mercados mundiales. Cualquier modificación de sus criterios podría tener repercusiones tanto en el sector de defensa como en el debate global sobre la inversión ética.

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