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#Opinión #Deportes La columna #ButacaAlta de Roberto Acevedo «En Cruz Azul, se fue el que se tenía que ir».

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Ciudad de México.—- A nadie… a nadie sorprendió la salida de Pedro Caixinha de Cruz Azul. Aquí lo dijimos en más de una ocasión que las horas del portugués estaban contadas y no por otra cosa sino porque su estilo de juego en la máquina era muy predecible, y eso no era lo malo, lo malo es que era ineficaz y esto provocó muchas situaciones extra cancha que al final decidieron la suerte del lusitano.

La derrota de último minuto en contra de Tijuana revivió el término “cruzazulearla” que palabras más, palabras menos, significa perder cuando en el último momento cuando tienes todo para ganar. Y de verdad nada pesa más en el ánimo de la gente de Cruz Azul que perder de esa manera.

Ante una final en puerta, en contra Tigres en la League Cup, y un torneo regular con un último resultado de empate contra Chivas, muchos pensaban que la continuidad estaba segura pero informes señalan que una serie de comentarios que no cayeron nada bien ante la directiva fueron la gota que derramó el vaso’ incluso se dice que fue el presidente del equipo Billy Álvarez que tomó la decisión de darle las gracias.

A eso agréguele que ante una inversión de 100 millones de dólares y el paso de 25 jugadores por las filas celestes con la presión de ganar la Liga Mx. No había más argumentos a favor de la gestión del portugués.

Pero en otro sentido, el de la cancha, Caixinha había convertido a Cruz Azul en un equipo de contraataque, siempre esperando al rival para que en un contragolpe definir los partidos, y al principio de su paso por “La Máquina” le funcionó, le alcanzó para una final, pero al no contar con un definidor, un killer del área , poco a poco los rivales encontraron la manera de ir nivelando el juego e incluso encontraron fórmulas para neutralizar y ganarle los juegos.

Los argumentos deportivos estaban agotados desde hace mucho tiempo sin embargo “una de cal por dos de arena” le daban oxígeno cada semana al entrenador portugués hasta que sus comentarios lo acabaron de enterrar.

¿Es un buen entrenador?… me parece que sabe trabajar pero su repertorio táctico es limitado cuando se trata de finales y al parecer su discurso hacia los jugadores también.

Muchos dirán que es un buen técnico porque salió campeón con Santos, pero si revisamos aquel equipo de la Comarca Lagunera vamos encontrar nombres de jugadores hechos para el contragolpe, el estilo de juego que mejor le va al ahora ex entrenador de Cruz Azul.

También hay que recordar que es de mecha corta y aunque Ricardo Peláez, exdirector deportivo,lo pudo contener en sus arrebatos contra la prensa en más de una ocasión salió con la espada desenvainada en contra de los medios de comunicación y la afición celeste, lo que le trajo mucha mala fama de ser un tipo temperamental tirando a conflictivo.

Caixinha ya no es más parte de la “Máquina Cementera” y por un buen rato no lo vamos a tener en el radar de la Liga Mx y seguramente si alguien lo quiere contratar lo veremos en equipos de segundo nivel.

Ya no de primera línea y su caso me recuerda un poco a Gustavo Matosas, que salió campeón con León pero su personalidad y su conocimiento del fútbol no le alcanzó para triunfar en el América y después de eso se fue desdibujando hasta perderse en el universo del fútbol mexicano.

Uno de los constantes errores que arrastra la Máquina es querer ser el trampolín para el resurgimiento de carreras tanto a nivel del entrenador como de jugadores.

Lo que necesita el equipo de la Noria es rodearse de gente exitosa en todos los sentidos.

Por lo pronto vamos a sentarnos a ver en qué acaba la novela azul, ojalá traiga buenas noticias para una afición que ya tiene 21 años de sequías en la Liga Mx. Y todo indica que va por más años de no lograr nada relevante.