Los Países Bajos recibieron este 17 de junio al emperador Naruhito y a la emperatriz Masako de Japón en una visita oficial que busca fortalecer y celebrar más de cuatro siglos de relaciones diplomáticas, económicas y culturales entre ambas naciones.
La ceremonia de bienvenida se llevó a cabo en el Palacio Real de Ámsterdam, donde el rey Guillermo Alejandro y la reina Máxima.
Encabezaron un acto solemne en honor a la pareja imperial japonesa. Durante el evento, las autoridades.
De ambos países escucharon los himnos nacionales de Japón y de los Países Bajos, además de presenciar una revista a la guardia de honor.
Decenas de ciudadanos, entre ellos numerosos niños portando banderas neerlandesas y japonesas.
Se congregaron en las inmediaciones del palacio para saludar a las familias real e imperial, que también convivieron con invitados especiales y representantes gubernamentales.
La ceremonia contó con la presencia de la alcaldesa de Ámsterdam, Femke Halsema, así como del primer ministro neerlandés.
Rob Jetten, quienes participaron en las actividades protocolarias de recepción.
Como parte de la agenda oficial, el emperador Naruhito y la emperatriz Masako acudieron al Monumento Nacional de Ámsterdam.
Donde depositaron una ofrenda floral en memoria de las víctimas de la guerra y de diversos conflictos armados, en un acto de respeto y reflexión histórica.
La visita se desarrolla en un contexto de estrecha cooperación entre Japón y los Países Bajos, cuyos vínculos se remontan al siglo XVII.
Cuando comerciantes neerlandeses se encontraban entre los pocos europeos autorizados.
Para mantener relaciones comerciales con Japón durante el periodo de aislamiento del país asiático.
A lo largo de más de 400 años, ambas naciones han consolidado una relación basada en el intercambio comercial.
La cooperación científica, la innovación tecnológica y el entendimiento cultural, convirtiéndose en socios estratégicos en diversos ámbitos.
De acuerdo con el programa oficial, la visita incluye reuniones y actividades destinadas a fortalecer aún más los lazos bilaterales.
Así como a impulsar nuevas oportunidades de colaboración entre Japón y los Países Bajos en áreas de interés común.
La presencia de la pareja imperial japonesa representa un importante gesto diplomático que reafirma la amistad histórica y el compromiso mutuo de ambas naciones para continuar fortaleciendo una relación construida a lo largo de cuatro siglos.
