Este domingo, Perú llevará a cabo una de las elecciones presidenciales más competidas de su historia reciente, en un proceso marcado por la participación de 35 aspirantes a la presidencia y el regreso, por primera vez en tres décadas, a un Congreso bicameral.
El elevado número de candidaturas anticipa una dispersión del voto.
Por lo que se prevé la realización de una segunda vuelta electoral el próximo 7 de junio entre los dos candidatos más votados.
De acuerdo con Carmen Haydé Matos, integrante de la Alianza Peruana de Cooperación, la falta de regulación.
En la calidad de las candidaturas ha derivado en una contienda con perfiles diversos, algunos con antecedentes o vinculaciones a grupos de poder.
Estos comicios se desarrollan en medio de una crisis económica, social y política que ha marcado al país en los últimos años.
En un solo periodo presidencial de cuatro años, Perú ha tenido cuatro mandatarios.
El expresidente Pedro Castillo gobernó de 2021 a 2022, cuando fue destituido y detenido por el Congreso. Posteriormente asumió el cargo Dina Boluarte.
Quien permaneció en el poder hasta 2025, seguida por José Jeri y, actualmente, por el mandatario José María Balcázar.
En la contienda destacan propuestas en materia de seguridad que retoman el modelo implementado por el presidente de El Salvador, Nayib Bukele. La candidata Keiko Fujimori, del partido Fuerza Popular, planteó la construcción de una mega prisión similar al esquema salvadoreño. Por su parte, Carlos Álvarez propuso solicitar asesoría directa de especialistas de ese país para fortalecer la formación policial.
En contraste, el candidato de izquierda Roberto Sánchez promueve una agenda enfocada en la soberanía nacional y ha cuestionado la presencia de apoyo militar extranjero en territorio peruano.
Más de 27 millones de ciudadanos están convocados a las urnas para elegir presidente, dos vicepresidentes, así como a los integrantes del nuevo Congreso bicameral, conformado por 60 senadores y 130 diputados, tras la reciente reforma constitucional.
Este proceso electoral será determinante para el rumbo político del país en un contexto de alta incertidumbre y demandas de estabilidad institucional.
