La Enfermedad Renal Crónica (ERC) puede desarrollarse durante años sin presentar síntomas, por lo que identificar los factores de riesgo, adoptar hábitos saludables y realizar una detección oportuna son fundamentales para proteger la función de los riñones.
Como parte de las acciones de información y orientación a la población, la Secretaría de Salud, a través del Consejo de Salubridad General.
Cuenta con el Protocolo de Atención Médica (PRONAM) de Enfermedad Renal Crónica.
Documento que proporciona información sobre esta enfermedad, su diagnóstico y las alternativas de tratamiento de acuerdo con la etapa en que se encuentre.
El coordinador de la Unidad de Educación para la Salud del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán (INCMNSZ).
John Hernández Flores, explicó que la ERC consiste en una alteración de la función de los riñones.
Que permanece durante más de tres meses y afecta su capacidad para realizar funciones como el manejo de líquidos y la eliminación de toxinas.
La enfermedad se clasifica en cinco etapas y, durante las primeras, puede no generar molestias debido.
A que los riñones tienen la capacidad de compensar parcialmente la pérdida de función.
Por ello, una persona puede sentirse bien aun cuando los estudios de laboratorio ya muestran alteraciones.
A medida que la enfermedad avanza pueden aparecer síntomas como hinchazón en pies, tobillos o piernas, comezón persistente, náuseas y vómito.
En etapas más avanzadas también pueden presentarse alteraciones del estado de conciencia, signos que pueden aparecer cuando existe un deterioro considerable de la función renal.
El especialista señaló que entre las principales causas asociadas con la ERC se encuentran enfermedades crónicas como la diabetes y la hipertensión arterial.
También existen otros factores de riesgo, entre ellos enfermedades hereditarias, alteraciones estructurales de los riñones, piedras o litiasis renal y el uso de determinados medicamentos que pueden afectar su funcionamiento.
Hernández Flores destacó que el tabaquismo constituye un factor de riesgo modificable, por lo que recomendó evitar el consumo de tabaco.
Asimismo, indicó que el consumo excesivo de alcohol puede favorecer la deshidratación y afectar la función renal.
Para contribuir al cuidado de los riñones, recomendó mantener una adecuada hidratación, llevar una alimentación saludable.
Moderar el consumo de productos con altas cantidades de sodio, azúcares y calorías, así como evitar el consumo habitual de bebidas gaseosas.
También aconsejó priorizar una alimentación basada en vegetales y realizar actividad física de manera regular, además de mantener bajo control enfermedades como la diabetes y la hipertensión arterial.
La prevención incluye igualmente realizar revisiones periódicas de la función renal cuando sean indicadas por el personal de salud, particularmente en personas que presentan factores de riesgo.
La Secretaría de Salud y el INCMNSZ refrendaron su compromiso con la prevención, detección y atención de la Enfermedad Renal Crónica, mediante acciones de información que permitan a la población reconocer factores de riesgo y acudir oportunamente a los servicios de salud.
Para consultar el PRONAM de Enfermedad Renal Crónica, se encuentra disponible el material informativo oficial: Protocolo de Atención Médica de Enfermedad Renal Crónica
