César Peña *
El término universo observable se refiere a lo que nuestros ojos alcanzan a ver en todas las direcciones fuera de nuestro planeta. Primero se consideró lo que estaba a simple vista, pero con el paso del tiempo se comenzó a incorporar lo que alcanzaban a ver los telescopios, sondas y misiones espaciales que han ampliado nuestra vista de manera enorme.
Por lo tanto, el universo observable no es todo el universo existente del que se desconocen sus límites, sino únicamente este campo al que cada vez le ponemos binoculares más potentes descubriendo fenómenos jamás vistos y que nos llevan a dar otra forma a la comprensión de la materia y su formación.
En otras palabras, el universo observable es simplemente la región cuya luz ha tenido tiempo de llegar hasta nosotros desde el Big Bang. Galaxias y objetos de formación primaria, es muy probable que ni siquiera los podamos ver y en otros casos, ya se hayan extinguido.
Hay que recordar que nuestro sistema solar y nuestra galaxia es joven en comparación con las primeras. Con apenas 4 mil 800 millones de años, tiene un tercio de vida que el universo por lo que debemos considerar que sistemas planetarios ancestrales, nacidos primeramente, han vivido y colapsado sin que nos hayamos siquiera enterado de su existencia.
Los científicos calculan que el radio del universo observable es de aproximadamente 46,500 millones de años luz que desde luego podría ser mucho mayor conforme los vamos descubriendo y penetrando en esos secretos planetarios que la tecnología nos regala con cada avance.
El universo observable es como un bosque con una niebla muy densa que no deja ver mucho lo que no significa que el bosque termine donde alcanzamos a ver ya que sigue mucho más allá de estos estrechos límites visuales.
Un cuestionamiento constante sobre el universo es si tiene un borde de inicio. A esta duda la física ha teorizado la posibilidad de que el doblamiento de espacio-tiempo haya dado pie a una curvatura similar a la de una esfera o una burbuja, en que lógicamente no existiría ningún borde.
Exploratoriamente se ha lanzado la hipótesis del universo de expansión infinita que seguiría creciendo en todas direcciones de manera permanente por lo que sería difícil de alcanzar a ver sus límites.
Otra de las teorías más conocidas sobre el universo observable es la existencia de los multiversos, en el que el nuestro sería solo uno más en los que existirían también miles de millones de galaxias, con soles y planetas, sin embargo, hay poca evidencia de ello.
El límite a lo que vemos es sin duda la velocidad de la luz, siendo una limitante junto a nuestros instrumentos de observación, que aún siendo potentes, estarían condicionados por lo primero.
Hay quienes imaginan vacío y oscuridad después de las casi 2 billones de galaxias identificadas, sin embargo, vemos que no es así, que hay mucha más materia detrás de lo que consideramos lo último, que de manera inverosímil, sería lo primero que apareció tras el Big Bang.
En fin, que cada día conocemos más de nuestra casa a la que le aparecen más habitaciones en cuanto potente es nuestra linterna, sorprendiéndonos con cada habitación que logramos iluminar.
- Escritor, periodista, economista y divulgador de la ciencia.
