Muchas son las teorías que tratan de ayudar a comprender el por qué un gran numero de personas, le temen al compromiso en una relación de pareja, sentir ese miedo irracional que en ocasiones se relaciona con la “pérdida de libertad”.
Hoy en día ante la facilidad de establecer relaciones de manera efímera y sin límites, se ha normalizado al no establecer un nombre claro a “eso que tenemos” en pareja, el “dejar fluir”, a tener vínculos confusos de “estoy, pero no estoy”, lo que dificulta la aceptación del compromiso.
Teorías como la inmadurez emocional, creencias limitantes, experiencias anteriores abusivas y desgastantes, una infancia carente de apoyo emocional, matrimonio de padres disfuncionales, pesimismo, miedo al fracaso ante expectativas elevadas, personas con alto sentido de independencia, son algunas de ellas que tratan de explicar ese frecuente miedo al compromiso.
Lo cierto es que, al encontrarse en una relación de pareja, sería saludable y funcional, atreverse a tener charlas un tanto incómodas, pero constructivas, anteponiendo la honestidad, acerca de lo que ambos esperan de la relación e indiscutiblemente, sanar las heridas anteriores y pasar la página, volver a reescribir la escala de valores, establecer límites claros, sin duda, ayudarían a evitar salir corriendo y romper patrones de conducta evitativa por temor al compromiso.
