Para mitigar riesgos y consolidar una cultura de prevención integral, se puso en marcha un exhaustivo programa de inspección dirigido a todas las unidades que realizan la distribución cotidiana de gas LP en Tizayuca. Esta iniciativa surge como una respuesta directa a la necesidad de garantizar que el manejo de materiales peligrosos se realice bajo los más estrictos estándares de calidad y seguridad, protegiendo así la integridad física de los habitantes y el patrimonio de las familias. Las revisiones técnicas se centraron en evaluar el estado mecánico de los vehículos, la hermeticidad de los contenedores y el cumplimiento de la normativa federal aplicable para este tipo de servicios comerciales de alto impacto.
Gretchen Atilano, presidenta municipal, destacó que estas acciones forman parte de una estrategia alineada con las políticas de bienestar impulsadas por el gobernador de Hidalgo, Julio Menchaca, subrayando que la seguridad no es negociable y que su administración mantendrá una vigilancia permanente sobre los prestadores de servicios. La alcaldesa puntualizó que el compromiso de su gobierno es salvaguardar la paz social a través de la prevención, asegurando que cada autotanque o camioneta de cilindros que circule por las calles de la demarcación sea un transporte seguro que no represente un foco de peligro para la población civil.
Durante las jornadas de supervisión, personal especializado de la dirección de Gestión Integral de Riesgos, Protección Civil y Bomberos, verificó minuciosamente que cada unidad contara con su documentación oficial vigente y que los sistemas operativos funcionaran de manera óptima. Juan Francisco Alemán, titular de esa área afirmó que no se trata únicamente de una revisión administrativa, sino de una auditoría técnica donde se comprobó que los vehículos portaran extintores con carga vigente, botiquines de primeros auxilios completos y la señalética de seguridad obligatoria. Este rigor en la inspección busca eliminar cualquier factor de riesgo derivado de fallas mecánicas o falta de mantenimiento en el equipo de bombeo y distribución del hidrocarburo.
Un aspecto fundamental de este operativo fue la evaluación directa a los operadores de las unidades, quienes debieron demostrar sus conocimientos y capacidades técnicas para reaccionar ante posibles contingencias o fugas accidentales. La capacitación del personal humano es considerada la primera línea de defensa en la gestión de riesgos, por lo que se constató que los trabajadores estén preparados para activar protocolos de respuesta oportuna y coordinada, minimizando los tiempos de acción ante cualquier eventualidad que pudiera presentarse durante su jornada laboral en las colonias y barrios.
