El actor estadounidense Nicholas Brendon, reconocido por su participación en la serie Buffy, la cazavampiros, falleció el pasado 20 de marzo a los 54 años de edad en su domicilio ubicado en Greencastle. De acuerdo con información difundida por medios internacionales, recientemente se dieron a conocer las causas de su muerte.
Según el informe de la autopsia, al que tuvo acceso la revista People, el deceso del actor fue por causas naturales. El médico forense a cargo del caso, Todd Zeiner, determinó que Brendon falleció a consecuencia de una enfermedad cardiovascular aterosclerótica e hipertensiva.
El documento oficial detalla que el estado de salud del actor se vio agravado por una neumonía aguda y las secuelas de un infarto de miocardio previo. Asimismo, presentaba una obstrucción del 90 % en la arteria coronaria derecha, además de un “corazón notablemente agrandado” y estenosis en diversas arterias, condiciones que derivaron en complicaciones severas.
En el informe también se menciona la presencia de inflamación del intestino delgado, posiblemente relacionada con cambios isquémicos derivados de un choque cardiogénico, lo que contribuyó al deterioro general de su estado de salud.
Por otra parte, se dio a conocer que Theresa Fortier, quien se encontraba con el actor durante sus últimos momentos, fue quien solicitó auxilio a los servicios de emergencia. De acuerdo con su testimonio, Brendon presentaba síntomas como dolor en el pecho, tos persistente y ronquera; sin embargo, se negó a acudir a un hospital pese a la recomendación, debido al temor de complicaciones tras una reciente cirugía de espalda.
La información difundida permite esclarecer las circunstancias médicas que rodearon el fallecimiento del actor, cuya trayectoria dejó huella entre seguidores de la televisión.
