Paradigma

Riesgos reproductivos de viajantes dentro y fuera

César Peña *

Mientras comienza a debatirse en los círculos científicos la necesidad de la creación de un marco de salud reproductiva en el espacio tras los constantes y prolongados viajes, muy poco se ha estudiado y se ha analizado lo mismo en el marco de la migración, en que decenas de trabajadores dejan su casa, algunas veces por años, manteniendo relaciones sexuales en su hogar laboral y muchas veces, formando nuevas familias.
Si bien es importante lo que “Reproductive Biomedicine Online” publica luego de que 9 especialistas en medicina espacial y bioética y salud reproductiva que están analizando los efectos de largos viajes al espacio y posible embarazos tempranos, los impactos del embarazo en la radiación y la microgravedad lo mismo que los límites éticos sobre la sexualidad en el espacio, es también igualmente importante lo que sucede acá abajo.
Mientras eso sucede con los que van al espacio, muy poco se ha dicho sobre los derechos sexuales de quienes obligados por la situación económica de su país, salen en busca de un mejor futuro a países a los que ingresan de manera casi siempre ilegal. Muy cerca tenemos el ejemplo de la migración latina y mexicana hacia Estados Unidos, pero en Europa está la migración de diversos países africanos hacia países como España, Italia, Grecia y Alemania entre otros.
Los migrantes, muchas veces son hombres que van solos y que pasan largas temporadas trabajando casi a escondidas para no ser detenidos y eventualmente deportados, llevando no por ello, vidas sexuales inactivas o apagadas; todo lo contrario, viven vidas sexualmente activas con compañeras de trabajo o de residencia o bien contratando servicios sexuales que en países como Estados Unidos están tan estigmatizados como extendidos.
Este tema resulta relevante cuando hay consecuencias de tal actividad en sus países de acogida ya que más allá de la ausencia de política reproductivas para ellos al ser casi invisibles, generan familias o vínculos que luego los lleva a disolver su primera familia y quedarse en esos países.
Aunque resulte paradójico, muchos hombres que salieron a ganarse el sustento de su familia, acaben teniendo otra familia a la que igualmente tienen que proveer de casa, vestido y sustento y en algunos casos, olvidando a su primera familia o escondiendo a la segunda. Todo un enredo propio de la falta de información.
Sin duda el primer tema es meramente preventivo, mientras en segundo ya es un problema desde hace décadas y que escasamente es abordado por autoridades de los países remitentes como México, que pese a recibir millones de dólares por concepto de remesas, ha olvidado trabajar en ese sentido.
Cierto, es importante que los astronautas y dentro de poco, población civil que aborde diversas misiones tengan un marco de actuación, lo es igualmente relevante y hasta ya impostergable, que se trabaje con los desplazamientos migratorios que en su afán de buscar una fuente de vida, terminan a veces inmiscuidos en situaciones que sólo ellos deben resolver.

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