Después de una propuesta de matrimonio espectacular, rodeada de lujos, un anillo bellísimo, fuegos artificiales, sorpresas, rosas, cómplices, familia y amigos, todo aquello que puedas imaginarte con el amor de tu vida, han decidido casarse, (cualquier parecido a una novela romántica es coincidencia).
Cuántas historias hemos conocido así, parejas que en la etapa del enamoramiento deciden tomar una de las decisiones más importantes de su vida, a meses de haberse conocido y estar saliendo, se dejan llevar por el ímpetu, ilusión, emoción, y deciden ir al altar, pero ¿estar enamorados, es suficiente?
El enamoramiento es un cambio en los niveles de hormonas o neurotransmisores (adrenalina, serotonina, dopamina, oxitocina) que dura no más de dos años y que guían nuestra conducta, que con el paso del tiempo volverán a su estado normal y es hasta entonces, que podrán verse tal cual, sin ese filtro color rosa donde se ve a la pareja con cualidades y virtudes que podría no tener, no ser tan atractivo o inteligente, donde se comienza a ver a la pareja tal cual, sin filtros, donde podemos comenzar a identificar conductas que podrían no ser tan funcionales, molestas o incluso peligrosas como la violencia.
No podemos negar que estar enamorados es una de las experiencias mas bellas y emocionantes en la vida del ser humano, pero no así, la mejor para tomar decisiones importantes, esperar a que pase mientras se disfruta, conocerse a sí mismos y en pareja, tomarse su tiempo para que las hormonas vuelvan a su estado “optimo” sería una de las muestras más grandes de amor, para tomar hasta entonces, la decisión de casarse con mayor conciencia de con quién estarás uniendo tu vida. No hay prisa, si es la persona indicada, sabrá esperar.
