Un superpetrolero que transportaba más de dos millones de barriles de petróleo crudo se incendió después de impactar contra una mina naval en el estrecho de Ormuz, informó este sábado la Guardia Revolucionaria iraní.
De acuerdo con el comunicado de la fuerza naval, el buque intentaba atravesar una ruta que las autoridades iraníes consideran no autorizada cuando se produjo la explosión, seguida de un incendio de grandes dimensiones.
La Guardia Revolucionaria aseguró que la embarcación había desactivado sus sistemas de posicionamiento y radar para evitar ser detectada durante su recorrido. Sin embargo, hasta el momento no se ha confirmado de manera independiente la versión iraní sobre las circunstancias del accidente.
Tampoco se ha precisado la ubicación exacta del impacto ni se ha difundido información concluyente sobre el estado de la tripulación y la magnitud de los daños sufridos por el petrolero.
Irán advierte sobre el tránsito marítimo
Tras el incidente, la Armada de la Guardia Revolucionaria reiteró que considera cerrado el estrecho de Ormuz y advirtió sobre las consecuencias de que los buques atraviesen las rutas que Teherán ha declarado restringidas.
El organismo militar sostiene que el petrolero navegaba de manera irregular y acusó a Estados Unidos de respaldar las maniobras de la embarcación. Estas afirmaciones forman parte de la versión difundida por las autoridades iraníes y no han sido verificadas de forma independiente.
El episodio se produce en un contexto de confrontación entre Irán y Estados Unidos, luego de los ataques estadounidenses e israelíes contra territorio iraní y de las medidas adoptadas por Washington para limitar las operaciones marítimas vinculadas con los puertos de la República Islámica.
Por su parte, el mando militar estadounidense ha rechazado las afirmaciones de Teherán sobre el control del estrecho y sostiene que trabaja con socios regionales y representantes del sector naviero para proteger el tránsito comercial.
Ormuz, una ruta estratégica para el petróleo mundial
El estrecho de Ormuz conecta el golfo Pérsico con el golfo de Omán y constituye uno de los principales corredores marítimos para el suministro energético internacional.
Antes de la actual crisis, por esta vía transitaba aproximadamente una cuarta parte del comercio mundial de petróleo transportado por mar, por lo que cualquier interrupción prolongada puede repercutir en los mercados energéticos y elevar la incertidumbre sobre el suministro global.
La confrontación en la zona ha incrementado los riesgos para los buques comerciales y las compañías navieras, que deben evaluar las condiciones de seguridad antes de atravesar el paso.
El almirante Brad Cooper, jefe del Mando Central de Estados Unidos (CENTCOM), afirmó que las fuerzas estadounidenses coordinan acciones con aliados regionales y actores de la industria marítima para proteger las embarcaciones que operan en la zona.
Mientras continúan las versiones contrapuestas sobre la situación del estrecho, el incendio del superpetrolero vuelve a poner en evidencia los riesgos que enfrenta el transporte marítimo de hidrocarburos en una de las rutas energéticas más importantes del planeta.
