La guerra en Oriente Medio y el cierre del estrecho de Ormuz han disparado el precio del crudo. Bruselas pide medidas urgentes de ahorro en el transporte. Las empresas empiezan a moverse. El teletrabajo y los límites de velocidad vuelven al debate.
Cada vez que el precio del petróleo se dispara, vuelven las mismas recetas. Esta vez el detonante es el conflicto en Oriente Próximo y el cierre del estrecho de Ormuz, por donde transita alrededor de una quinta parte del petróleo mundial.
El resultado es conocido: el barril de Brent ha superado los 100 dólares y la presión sobre los carburantes en Europa se traslada directamente al bolsillo de quienes se desplazan cada día en coche.
El Gobierno español ha bajado el IVA de los combustibles como medida de choque, pero el problema de fondo es más persistente. Muchos son los países europeos que se han movilizado en la misma dirección. En el ámbito laboral, sin esperar instrucciones, algunas empresas han empezado a mover ficha:
- Reuniones presenciales que pasan a formato online para evitar vuelos o desplazamientos evitables.
- Mayor flexibilidad con el teletrabajo.
- Planes de movilidad que llevaban tiempo en un cajón y que ahora recuperan urgencia: compartir vehículo o bajar la velocidad máxima en las carreteras.
Lo que pide Bruselas
La Comisión Europea no se ha quedado al margen. El comisario de Energía, Dan Jørgensen, ha enviado una carta a los ministros de Energía de los 27 países miembros en la que les insta a prepararse ante una posible interrupción prolongada del suministro y a actuar de forma coordinada. El mensaje de fondo es claro: liberar reservas estratégicas puede aguantar el golpe a corto plazo, pero no es suficiente si la situación se prolonga.
La primera recomendación de la Agencia Internacional de la Energía, en la que se apoya Bruselas, es rebajar al menos 10 kilómetros por hora los límites de velocidad en autopistas, una medida que considera de las más inmediatas y eficaces para reducir el consumo de gasolina y diésel.
En países como España, donde el límite general es de 120 km/h, eso equivaldría a volver a los 110 km/h que ya se aplicaron de forma transitoria en 2011. El Gobierno español prefiere por ahora el silencio: no hay una posición pública confirmada sobre una posible rebaja general de velocidad .
El paquete de medidas europeo va más allá de los límites de velocidad. También incluye establecer días sin coches en las ciudades, abaratar el transporte público y reforzar sus servicios, fomentar el coche compartido y evitar los vuelos cortos cuando haya alternativas en tren. El comisario Jørgensen ha sido explícito con uno de esos puntos: según declaraciones recogidas por varios medios, reducir los vuelos de negocios puede aliviar rápidamente la presión sobre el mercado del combustible de aviación.
El teletrabajo es la palanca más cómoda, pero tiene trampa
En el ámbito laboral, la medida que genera menos resistencia es la que ya tiene rodaje. «Hay mucho potencial en aumentar el número de días de teletrabajo y en dar más flexibilidad», señala Tomás Pereda, subdirector general de la Fundación Máshumano.
El teletrabajo híbrido lleva años consolidado en España y ampliar los días en casa es la vía menos costosa para que los trabajadores amortigüen el golpe. Según datos de la propia fundación, más del 96% de las organizaciones ha estabilizado modelos híbridos de uno o dos días de teletrabajo por semana.
El problema es que ese margen no está al alcance de todos. Es el caso de Ángela, profesional de la comunicación, que querría trabajar más desde casa para ahorrarse los casi 50 kilómetros diarios de desplazamiento en Madrid, algo que por ahora su empresa no contempla. Y como ella, muchos otros.
«La clave está en adaptar cada medida a la actividad de la empresa y en diseñar planes a medida, no en aplicar una fórmula general», resume Daniel Ruiz, de Alphabet España, señalando que el plan para una fábrica con turnos no será aplicable para una consultora en el centro de una ciudad.
Planes de movilidad: la asignatura pendiente
Más allá del teletrabajo, el decreto del Gobierno ha adelantado el plazo para que las empresas de más de 500 empleados diseñen planes de movilidad sostenible. Esos planes deben incluir, según Ruiz, «el uso del transporte público, los desplazamientos compartidos, la flexibilidad horaria o el teletrabajo», además de facilitar el uso y la recarga de vehículos eléctricos.
n la práctica, el avance es lento: solo un 12% de los trabajadores afirma que su empresa cuenta ya con un plan de movilidad, frente a un 64% que señala lo contrario, según datos de Alphabet.
Desde CC.OO. reconocen que «en el contexto actual de subida de precios, parte de las personas trabajadoras podrían mitigar una parte del impacto de la inflación a través del teletrabajo», y añaden que sería también un beneficio para las empresas por el aumento de productividad asociado. Pero advierten de la trampa: trabajar desde casa puede suponer un gasto extra de electricidad en el hogar si la empresa no compensa esos costes, tal como obliga la Ley de Trabajo a Distancia.
La Comisión Europea estima en 14.000 millones de euros el impacto que ha tenido el primer mes de guerra en Oriente Medio sobre la factura energética de la UE. Con esa cifra encima de la mesa, la pregunta no es ya si habrá medidas, sino cuánto tardarán en llegar y si empresas y gobiernos estarán dispuestos a aplicarlas antes de que la situación les obligue.
Fuente:es.euronews.com
