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Opinión

Covid, autoridades altamente irresponsables

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César Peña

México, 1 de Mayo.- ¿Tiene algo de científico darle a los enfermos de Covid sólo paracetamol? o ¿tiene algo de científico dejar salir a los extranjeros que estaban en Wuhan con solo tomarles la temperatura? o más aún, ¿tiene algo de lógica que gente con otros males entren a un hospital y ahí mueran por diagnóstico de coronavirus? o todavía peor, ¿es razonable parar la economía y comenzar a matar de hambre a la gente por una pandemia que está perfectamente claro que ataca con fiereza a los hombres mayores de 60 años? simplemente no hay nada coherente en todo esto.

 Empirismo es lo primero que viene a la mente, aprendizaje por ensayo-error. Desde el inicio de la pandemia en China, si bien es cierto que poco se sabía y que se ha ido aprendiendo con el paso del tiempo, se han cometido y se siguen cometiendo errores garrafales que resultan imperdonables pues se trata de millones de vida en juego y que las autoridades mundiales y de cada país, han ponderado y procesado lentamente.

Quienes seguimos periodísticamente la pandemia y su desarrollo, hemos visto cosas que resultan inauditas a estas alturas, como el hecho que a los enfermos se les prescribieran en algunos lugares paracetamol, analgésicos y desinflamatorios de todo tipo como naproxeno, diclofenaco y en el mejor de los casos antibióticos como penicilina, kaletra o bien interferom, algunos de los usados en el tratamiento de neumonía y otros males parecidos. Éstos últimos, se entiende, pero de los primeros, no hay lógica aunque todo se entiende pues es un mutación nueva que no trae indicaciones ni instructivo.

Pero este aprendizaje trae cosas que resultan de primer año y que los gobiernos tienen alta responsabilidad: no se puede entender que si ya habían focalizado el origen de la pandemia y confirmado el rápido contagio, hayan dejado regar el virus permitiendo a los extranjeros abandonar Wuhan con una pírrica, inútil y falible prueba de temperatura cuando era altamente probable que como se confirmó posteriormente, que los asintomáticos eran portadores, siendo el origen de que todo el mundo se contagiara.

Hubiera resultado, desde luego, más barato y sobre todo racional, detener a los extranjeros en China por uno o tal vez dos meses que dejar que todo el mundo se contagiara con los saldos funestos que tenemos hasta el momento. Pero parte de esa irresponsabilidad la tienen los propios países, quienes apoyaban la salida de los sus residentes, alentando los contagios en sus propios territorios.

A estos ciudadanos necios, sus gobiernos y embajadas, les debemos que el virus haya viajado en avión tranquilamente para esparcirse en las clases populares. Fue, en inicio, un mal que propagaron los ricos. Hay que ver que los primeros contagiados fueron políticos, actores, empresarios y todos los que viajan en avión – quienes por cierto tienen mayores recursos para combatir el mal -, pero luego ya nadie estuvo libre y menos los pobres que son los que caen por no tener dinero ni trabajo para soportar la cuarentena o por esta necesidad de salir, resultar también contagiados.

Si resulta anómalo todo eso, parece de locura lo que hizo Suecia al no suspender clases en la educación básica al argumentar algo básico: no hay evidencia científica de que afecte a los niños y jóvenes y es cierto, si bien ese sector es el menos golpeado, ellos son los portadores principales que infectan al resto de grupos. De ahí que haya claroscuros en su lucha pues tienen muchos menos contagiados que países como Alemania que comenzaron en las mismas fechas.

A la locura de los agresores del personal médico de parte de ciudadanos que los creen responsables de propagar el virus, hay que sumarle otras más: pacientes que llegan por otra enfermedad a los nosocomios y acaban muertos por coronavirus. No hay más explicación aquí, se contagiaron adentro al no existir protocolos para la separación entre unos y otros o los mismos médicos atienden a todos  son los portadores, pero lo cierto es que gente que nada tenía que ver, está cayendo por la pandemia.

Un hombre de Alemania con una fractura de cadera, otro hombre en la CDMX, con infección en un pie, otro más con padecimiento de riñón, llegaron a los hospitales donde atienden a los enfermos de Covid y se contagiaron todos. Dos de ellos ya murieron y el tercero está grave. Esto sólo habla de una fuente de contagio clara que es el mismo hospital y la escasa atención que se presta a la separación de enfermos.

Las mismas cárceles son fuente de propagación y sólo cuando ya se hizo incontrolable, las autoridades están reaccionado.

Hoy sabemos, efectivamente más que al principio de la pandemia allá por enero de este año, que afecta a hombres mayores de 60 años con padecimientos previos o con obesidad o que el 80 por ciento de los intubados mueren y sólo se salva un 20 por ciento en esa condición y que del 6.50 por ciento del promedio de mortalidad estamos saltando en algunos países a cifras escandalosas de entre 10 y 15 por ciento por gobiernos omisos

 

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