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EE. UU. y China preparan posibles rebajas arancelarias mientras Europa evalúa los efectos
Washington y Pekín han identificado los productos que podrían recibir un tratamiento arancelario más favorable en el marco de su nueva etapa de diálogo comercial. La medida contempla mercancías por un valor aproximado de 30.000 millones de dólares en cada dirección, aunque todavía no se han definido ni los nuevos tipos ni la fecha de entrada en vigor.
Estados Unidos y China han dado un nuevo paso para reducir las tensiones comerciales que han marcado su relación durante los últimos años. Tras la reciente reunión entre Donald Trump y Xi Jinping en Washington, ambos gobiernos publicaron listas de productos que podrían beneficiarse de menores aranceles.
El acuerdo se articula a través del Consejo de Comercio entre Estados Unidos y China, creado para gestionar las relaciones comerciales relacionadas con bienes considerados no sensibles. Según el representante comercial estadounidense, Jamieson Greer, cada país ha identificado alrededor de 30.000 millones de dólares en mercancías que podrían recibir condiciones arancelarias más favorables.
La lista china es considerablemente más amplia y contempla 1.619 categorías de productos estadounidenses. La relación estadounidense incluye 77 categorías de bienes procedentes de China. Por ahora, las listas constituyen recomendaciones: los dos gobiernos todavía deben determinar qué reducción se aplicará a cada producto y cuándo comenzará a funcionar.
Productos agrícolas y equipos médicos, entre los bienes incluidos
La selección de Pekín está especialmente orientada hacia productos agroalimentarios estadounidenses. Entre ellos aparecen carne de vacuno, cerdo y aves, además de productos lácteos, cereales, marisco, vino y whisky.
También figuran productos forestales y carbón, así como distintos equipos médicos. La relación contempla dispositivos como máquinas de resonancia magnética, marcapasos, stents y determinados robots utilizados en procedimientos quirúrgicos.
Un elemento que ha llamado especialmente la atención es la ausencia de la soja destinada al consumo entre los productos incluidos en la lista de posibles reducciones. La soja constituye una de las principales exportaciones agrícolas estadounidenses hacia China, aunque la lista sí contempla semillas destinadas a la siembra.
Por su parte, Washington ha identificado principalmente productos de consumo procedentes de China. Entre ellos aparecen pequeños electrodomésticos, juguetes, adornos navideños, luces para árboles, artículos textiles y determinados productos deportivos y de pesca.
La relación estadounidense también contempla algunos juguetes, aunque quedan excluidos determinados modelos que incorporan tecnologías de conexión inalámbrica como wifi, Bluetooth, Ethernet o radiofrecuencia.
Una tregua comercial que se prolonga
El nuevo entendimiento se produce después de varios meses de tensión comercial entre las dos mayores economías del mundo.
La tregua alcanzada previamente estaba prevista para expirar en noviembre, pero ambos gobiernos han acordado extenderla hasta el 10 de enero de 2027. La ampliación permitirá continuar las negociaciones mientras se trabaja en un acuerdo comercial de mayor alcance.
El nuevo mecanismo pretende facilitar un tratamiento diferenciado para determinados bienes considerados no sensibles y evitar que las negociaciones comerciales vuelvan a desembocar en una escalada generalizada de aranceles.
Europa podría enfrentarse a una mayor competencia
El posible acercamiento entre Washington y Pekín también tiene consecuencias para los productores europeos.
Uno de los sectores que podría verse más afectado es el porcino. China representa un mercado importante para las exportaciones europeas de carne de cerdo, mientras que los productores de la Unión Europea afrontan actualmente aranceles adicionales impuestos por Pekín.
Si los productos estadounidenses obtuvieran un acceso más favorable al mercado chino, los exportadores europeos podrían encontrarse compitiendo en condiciones diferentes, especialmente en aquellos segmentos en los que Estados Unidos y la UE ofrecen productos similares.
El sector lácteo también está expuesto a esta situación. Algunos productos europeos están sujetos a medidas comerciales chinas, por lo que una reducción de las cargas aplicadas a mercancías estadounidenses podría modificar el equilibrio competitivo.
El posible efecto no se limitaría a los alimentos. Una mayor entrada de productos chinos con menores costes en Estados Unidos podría aumentar la presión sobre empresas europeas que venden allí artículos similares, desde productos para el hogar hasta juguetes y determinados artículos deportivos.
El alcance real todavía está por determinar
Aunque las listas representan un avance en las conversaciones comerciales, todavía no equivalen a una reducción efectiva de los aranceles.
Los gobiernos de Estados Unidos y China tendrán que concretar los porcentajes de reducción, los productos que finalmente recibirán el beneficio y la fecha en la que entrarán en vigor las nuevas condiciones.
Por ello, el impacto sobre Europa dependerá en buena medida de cómo se implemente el acuerdo. Si las rebajas son amplias y se aplican rápidamente, los exportadores estadounidenses podrían ganar margen en el mercado chino, mientras que las empresas chinas podrían mejorar su posición competitiva en Estados Unidos.
El siguiente paso será transformar las recomendaciones del Consejo de Comercio en medidas concretas. Hasta entonces, las listas ofrecen una primera señal sobre los sectores que Washington y Pekín consideran prioritarios para avanzar hacia una relación comercial menos restrictiva.




