Connect with us

Mundo

El fenómeno de El Niño y sus versiones extremas intensifican los desafíos climáticos a nivel global

Publicado

el

El fenómeno de El Niño y sus versiones extremas intensifican los desafíos climáticos a nivel global

Las recientes olas de calor históricas, sequías prolongadas y patrones de lluvia inusuales registrados en diversas regiones del mundo han vuelto a poner en el centro de la discusión científica al fenómeno climático conocido como El Niño, una compleja interacción entre el océano y la atmósfera capaz de modificar las condiciones meteorológicas a escala global.

Aunque se trata de un fenómeno natural que ha ocurrido durante miles de años, especialistas.

Advierten que sus versiones más intensas, potenciadas por el calentamiento global, podrían generar impactos.

Cada vez más severos en los ecosistemas, la economía y la vida cotidiana de millones de personas.

Los primeros registros formales de este comportamiento oceánico datan de 1892, cuando el capitán peruano Camilo Carrillo.

Documentó la presencia de una corriente marina cálida frente a las costas de Perú.

Sin embargo, pescadores de la región ya habían identificado previamente este fenómeno al observar que, cerca de la temporada navideña.

Las aguas normalmente frías se calentaban de manera inusual. Debido a su coincidencia.

Con las celebraciones del nacimiento del Niño Jesús, la corriente recibió el nombre de “El Niño”.

De acuerdo con especialistas, el fenómeno se origina en el océano Pacífico ecuatorial, donde los vientos alisios suelen empujar las aguas cálidas hacia Asia y Oceanía.

Este proceso permite el ascenso de aguas profundas, frías y ricas en nutrientes frente a las costas sudamericanas, favoreciendo una alta productividad biológica.

Sin embargo, durante los episodios de El Niño, estos vientos se debilitan o modifican su dirección.

Provocando que las aguas cálidas permanezcan o regresen hacia el Pacífico central y oriental.

Como consecuencia, aumenta la temperatura superficial del océano y se libera una gran cantidad de energía hacia la atmósfera.

Alterando los patrones climáticos en distintas regiones del planeta.

La investigadora de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), María Luisa Machain Castillo.

Explicó que este fenómeno no sólo incrementa las precipitaciones en determinadas zonas, sino que también modifica su distribución geográfica.

Mientras países como Indonesia y Australia pueden experimentar sequías severas, regiones de Perú y Ecuador suelen enfrentar lluvias extraordinarias e inundaciones.

En los últimos años, la comunidad científica ha observado episodios particularmente intensos conocidos popularmente como “Super Niño” o “Niño Godzilla”.

Este último término se popularizó entre 2015 y 2016, cuando la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA).

Registró anomalías de temperatura superiores a los 2.5 grados Celsius por encima de los niveles habituales.

Aunque no se trata de una denominación científica oficial, especialistas consideran que el término ayuda a dimensionar la magnitud de estos eventos extremos y sus posibles consecuencias.

Entre los principales impactos asociados a un Niño intenso se encuentran la reducción del afloramiento de aguas frías, la disminución de nutrientes marinos y la afectación de cadenas alimenticias completas. Esto repercute directamente en poblaciones de peces, aves y mamíferos marinos, además de generar pérdidas significativas para la actividad pesquera.

Asimismo, el aumento de la temperatura oceánica favorece la rápida intensificación de ciclones tropicales, incrementando el riesgo para comunidades costeras. En otras regiones del mundo, como África oriental, estos eventos también han estado vinculados con severas sequías y crisis alimentarias.

En México, los efectos de estas oscilaciones climáticas también han sido evidentes. Durante 2023 se registró un episodio fuerte de El Niño que alcanzó su máxima intensidad entre noviembre y enero, para posteriormente debilitarse y evolucionar hacia condiciones asociadas al fenómeno de La Niña.

Esta transición contribuyó al desarrollo de intensas olas de calor durante 2024. Entre los registros más destacados se encuentra el de la Ciudad de México, que alcanzó una temperatura histórica de 34.7 grados Celsius en mayo de ese año, superando el récord anterior establecido en 1998, otro periodo marcado por una transición similar entre ambos fenómenos climáticos.

Ante estos escenarios, investigadores continúan estudiando el comportamiento de El Niño mediante el análisis de microorganismos fosilizados conservados en sedimentos marinos. Estos registros naturales permiten reconstruir las condiciones climáticas del pasado y ofrecen información valiosa para comprender cómo podrían evolucionar estos fenómenos en un planeta cada vez más cálido.

Los especialistas coinciden en que el conocimiento científico sobre las dinámicas oceánicas será fundamental para mejorar los sistemas de monitoreo, fortalecer la capacidad de adaptación de las sociedades y anticipar los desafíos climáticos que enfrentarán las próximas generaciones.

Fuentes:

-La formación de El Niño y sus versiones extremas: el temido “Niño Godzilla” link
-Los impactos climáticos de la transición entre el Niño y la Niña link

Continue Reading
Click to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *