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En Veracruz, derriban dos drones porque rumores decían que esparcían el virus del Covid 19

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Redacción, 24 de Octubre.- La desinformación es uno de los mayores problemas que aquejan a la sociedad actual, especialmente durante la pandemia del COVID-19: rumores, mentiras y mitos urbanos generan miedos que se sobreponen a los conocimientos científicos, obstaculizando desde el derecho a la vida o la salud, hasta acciones humanitarias.

Esto último se reflejó, el pasado miércoles cuando habitantes del municipio Soledad Atzompa, en Veracruz, derribaron a disparos dos drones que sobrevolaba la demarcación, guiados por el rumor de que los aparatos esparcían, mediante un líquido, el virus del SARS Cov-2.

Ante el temor, los pobladores del barrio de Tepepechco ubicaron a los propietarios y los acorralaron y privaron de su libertad con la amenaza de quemarlos vivos.

La turba fue tal que ni la Policía Estatal, ni la Guardia Nacional (GN) pudieron controlarla, pues, al intentar dialogar con los inconformes, éstos respondieron con agresiones y daños a varios de los vehículos; algunos elementos también fueron sometidos por el contingente.

Fue así que, tras varias horas de conversaciones, los manifestantes liberaron a las víctimas, las cuales fueron trasladadas a un hospital, donde se les internó en calidad de delicados por las agresiones recibidas.

Sin embargo, la realidad de la situación es que ambos hombres participaban en un operativo de localización de fosas clandestinas, como parte de las acciones de la Comisión Estatal de Búsqueda de Personas Desaparecidas. En tanto, la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) confirmó que el aparato era de su propiedad.

Esto lo reafirmó Cuitláhuac García Jiménez, Gobernador del Estado, quien, en conferencia de prensa, aseguró que las agresiones fueron producto de un malentendido, ya que el órgano no avisó de sus actividades a la comunidad, lo que desató en dichas conductas que el gobernante justificó.

“Se había planteado una búsqueda, pero no se pidió aviso. (…) Fue un malentendido. Una, pues no se avisa. Se tiene que avisar. (…) Yo mismo en mi casa, si veo un dron, pues veo cómo lo bajo; a pedradas. Obvio, ¿Cómo no va a molestar a la gente? ¿Por qué me pones un dron arriba de mi casa? Así que tienen que avisar”.

Cabe recordar que esta no es la primera ocasión que equipos tecnológicos son señalados como supuesto transporte para esparcir el COVID-19 en México: en mayo del 2020, habitantes de Tuxtla Gutiérrez, en Chiapas, tumbaron un dron acusando que el Gobierno Estatal lo usaba para distribuir el virus a través de un polvo que “seca los pulmones”.

Los inconformes habría sido alertados por un mensaje en Facebook el cual detallaba que el “ataque químico” era con la intención de afectar a la etnia tzotzil, además que negaba la existencia de la enfermedad en el poblado.

No obstante, autoridades estatales rechazaron esta información y aclararon que la sustancia era empleada durante las labores de sanitización – las cuales habrían realizado desde la llegada de la pandemia al país.

Estos sucesos muestran solo una pequeña parte de lo que la Organización Mundial de la Salud (OMS) refiere como infodemia: una sobreabundancia de información, la cual, además de provocar daños a la salud, incrementa la estigmatización y afecta el incumplimiento de las medidas de salud pública.

Por ello, el órgano exhortó a los Gobiernos y medios de comunicación a responder a esta problemática a través de la promoción de datos científicos, principalmente, entre los grupos de alto riesgo y comunidades: “Siempre respetando la libertad de expresión”, recalcó.