Opinión
ESQUINA POLÍTICA Movimiento Ciudadano, la debacle naranja

Por Yuri R. Ruiz
Sin registro ante el Instituto Electoral del Estado de Hidalgo (IEEH), sin operatividad, sin argumentos y sin militancia, el partido Movimiento Ciudadano pretende sobrevivir con muy poco en la entidad donde en 2020 hay elecciones municipales y el instituto naranja tiene cifradas sus esperanzas en una alianza con el PAN y el PRD, para ser rescatados de una nueva caida.
Con Pablo Gómez como coordinador estatal — un ex panista que todavía siente los colores azul y blanco en la piel –, Movimiento Ciudadano sigue sin encontrar el rumbo en Hidalgo, porque no ha podido amalgamar al partido y sus liderazgos han migrado a otros proyectos porque no le ven futuro y menos pies o cabeza a los naranjas.
El delegado nacional es el ex diputado federal Juan Ignacio Samperio, quien por cierto es del Estado de México donde llevó a Movimiento Ciudadano a una derrota y también que perdieran el registro, por lo que tampoco es como para pensar que este político, consentido del dueño nacional de la franquicia el actual senador Dante Delgado, haga algo distinto en Hidalgo.
Juan Samperio, es un perdedor. Pero tiene la bendición del patrón y con eso se siente el elegido para que en la entidad pueda hacer con los recursos federales y estatales de Movimiento Ciudadano lo que desee, por lo cual sería muy interesante que la Auditoría Superior del Estado de Hidalgo (ASEH), haga algo y les revise las finanzas para ver que mucho dinero de los naranjas va a parar desde la elección del 2018 al Estado de México.
En fin, con Juan Samperio y Pablo Gómez, al frente de Movimiento Ciudadano en el 2020 no hay futuro para los naranjas. La caída será estrepitosa, por lo que una nueva derrota se avecina y la militancia busca huir a donde vea proyectos ganadores y aquí no hay nada bueno.