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Opinión

¿Existe la nube de Oort?

Publicado

el

César Peña *

Recientemente algunas publicaciones en las redes sociales pululan con un tema que de entrada es interesante: nuestro sistema solar tiene un límite espacial esférico en el cual, teóricamente, funciona la atracción de planetas, asteroides y lunas, siendo el campo gravitatorio de nuestro hogar.
Este límite esférico es conocido como la nube de Oort, una cáscara más allá del cinturón de Kuiper, que sería el “límite” de nuestro vecindario. Hay versiones de que incluso está marcado por altas temperaturas, algo que sonaría extraño puesto que ahí es dónde los rayos solares llegan de manera escasa.
Científicos serios hablan de que tal nube de Oort si existe, y que se formó hace 4.600 millones de años a partir de restos helados de la creación del sistema solar, lanzados hacia el exterior por la gravedad de los planetas gigantes y está formada por cuerpos helados de agua, metano y amoníaco.
Todo indica que la nube de Oort se formó como remanente del disco protoplanetario que se formó alrededor del Sol. La hipótesis más aceptada es que los objetos de la nube de Oort se formaron muy cerca del Sol, en el mismo proceso en el que se crearon los planetas y los asteroides, pero las interacciones gravitatorias con los jóvenes planetas gaseosos como Júpiter y Saturno expulsaron estos objetos hacia largas órbitas elípticas o parabólicas.
Con poderosos telescopios, se ha podido conocer su existencia y se han ido descubriendo sus secretos de tal suerte que el Voyager I, esa nave mítica lanzada en los años 70 del siglo pasado, estaría por penetrar en su espacio el 15 de noviembre de este 2026, siendo un hito en la navegación espacial y otro logro para la raza humana.
La nube es la fuente de todos los cometas de período largo y de tipo Halley y de algunos centauros y cometas de Júpiter. ​ Los objetos de la nube de Oort exterior se encuentran muy poco ligados gravitacionalmente al Sol, y esto hace que otras estrellas, e incluso la propia Vía Láctea, puedan afectarlos y provocar que salgan despedidos hacia el sistema solar interior.
La mayoría de los cometas de período corto se originaron en el disco disperso, pero se cree que, aún así, existe un gran número de ellos que tienen su origen en la nube de Oort. A pesar de que tanto el cinturón de Kuiper como el disco disperso se han observado, estudiado, y también clasificado muchos de sus componentes, aunque sólo se tiene certeza de que cinco de éstos provienen de esa región.
Sobre las altas temperaturas que bordearían la nube, hasta el momento parece ser sólo una especulación sin bases sólidas, por lo pronto, estamos ante la posibilidad de seguir conociendo estos objetos lejanos para conocer su relación y afectación ante la fuerza gravitatoria de la Vía Láctea y como ha ido cambiando con el paso del tiempo.

  • Escritor, periodista, economista y divulgador de la ciencia.
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