Opinión
Hablemos de los promts

Rosalía Guerrero Escudero
Las inteligencias artificiales generativas, también conocidas como chatbots, funcionan a través del Modelo de Lenguaje Grande (LLM-Large Language Model), el cuál es entrenado con grandes cantidades de datos para comprender, generar y manipular texto humano de forma natural. Es por ello que estos programas pueden comprender y responder a nuestras palabras, lo que se denomina lenguaje natural.
Es por ello, que la generación de las instrucciones (prompts) es una acción necesaria y relevante para obtener las mejores respuestas al hacer uso de la IA. Estas instrucciones pueden desarrollarse como pregunta, dar información contextual, contener ejemplos o entradas parciales para completar o continuar la información. Cuando el modelo ha recibido la instrucción, la procesa de acuerdo a lo que se le ha solicitado a través de texto, códigos, imágenes, videos, música, entre otros resultados.
Las respuestas de los modelos responden a esas instrucciones según su presentación, por ejemplo, antes una pregunta simple se obtendrá una respuesta sencilla, mientras que si elaboramos más las instrucciones indicando cómo queremos que nos de la respuesta, o el tono que esperamos de la redacción, o damos mayor información contextual, comenzaremos a recibir respuestas más elaboradas y completas.
Por lo tanto, redactar prompts bien estructurados propiciará respuestas más precisas y de alta calidad. No existe un solo modelo de construcción de la instrucción, pero podemos identificar algunos elementos que nos ayudarán a mejorar esta estructura.
Lo primero, será indicar la tarea que queremos que realice, por ejemplo qué pregunta debe contestar o una acción más específica como crear escribir una rima, o contrastar cierta información -las posibles tareas son infinitas-; lo siguiente sería, la asignación de un rol, que puede ir antes de la tarea, esto enmarca al chatbot en situaciones o elementos más concretos para dar una respuesta más centrada; para afinar más la respuesta, podemos también indicar el estilo y tono, para que la respuesta responda a la necesidad de nuestra tarea y en ese sentido también se le pueden dar restricciones sobre lo que puede o no hablar; por último, algo que también nos ayudará a concretar las respuestas será el darle un contexto, para que la generación del producto final esté acotada a lo que esperamos obtener.
Estos puntos son muy importantes, cuando además estamos buscando reducir sesgos que pueda tener en sus bases de datos de género, raza, clase, edad, entre otros. A partir de este esquema, hay muchos tipos de instrucciones que se puede aplicar, por ejemplo para aprender sobre un tema nuevo, charlar, corregir ortografía y redacción, diseñar clases y prácticas, generar análisis o protocolos de investigación, recibir asesoría, entre muchas más.
Y tú, ¿cómo estás generando tus diálogos con la IAg? ¿qué otros elementos agregarías a esta propuesta?






