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Opinión

Hasta siempre Voyager I

Publicado

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César Peña *

Con cerca de 25 millones de kilómetros recorridos, la sonda espacial Voyager I, lanzada en 1977, es el símbolo de la inteligencia humana que más lejos ha llegado y que alcanzará lugares impensables en los siguientes miles de años.
Lanzada casi de manera simultánea que su gemela, la Voyager II, la Voyager I es una muestra de alta ingeniería para su tiempo, en que no había celdas solares pero en cambio fue equipada con energía nuclear emanada de tres generadores termoeléctricos de radioisótopos montados en un brazo. Cada uno contiene 24 esferas prensadas de óxido de plutonio-238.
La idea era que la sonda pudiera funcionar hasta el 2025, sin embargo, con la activación de su energía de reserva, puede ser que sea hasta el 2030 cuando termine su vida útil aunque por las condiciones es posible que pueda terminar su vida antes de esa fecha, en tanto sigue transmitiendo todo lo que encuentra a su paso.
El 25 de agosto de 2012, superó la heliosfera, convirtiéndose en el primer artefacto humano en alcanzar el medio interestelar pero en 2024 vino el primer aviso del fin de su vida útil al ocurrir una falla que la dejó muda por varias semanas.
Voyager I sobrevoló Júpiter, Saturno y Titán, la luna más grande de Saturno. La NASA tenía la posibilidad de elegir entre hacer un sobrevuelo de Plutón o de Titán. La exploración de la luna de Saturno tuvo prioridad porque se sabía que tenía una atmósfera considerable y fue ahí donde​ Voyager 1 estudió el clima, los campos magnéticos y los anillos de los dos gigantes gaseosos y fue la primera sonda en proporcionar imágenes detalladas de sus lunas.
Se calcula que en unos 300 años, la sonda alcanzará los límites de la nube de Oorf y saldrá de ahí en unos 30 mil años.
En la Voyager I viaja el mensaje cifrado en un disco de oro por el gran Carl Sagan sobre la humanidad donde aparecen imágenes y sonidos sobre el número de habitantes para aquel entonces, los géneros, el ADN e información adicional que estaría accesible de encontrarse algún día con inteligencias externas que la encontraran por el camino.
Este aparato representa el gran interés de la humanidad por explorar el espacio, conocer nuestro vecindario y llegar a los confines de nuestro sistema solar, ahí donde sólo los telescopios nos dan una idea pero que por primera vez tenemos la posibilidad de tocar con nuestras propias manos.
Eventualmente la señal de la Voyager I se perderá cuando sus generadores nucleares se agoten, aunque continuará su viaje por el espacio interestelar indefinidamente siendo parte de la huella humana y su gran capacidad de creación.
Ya se preparan nuevos aparatos para seguir visitando los recovecos del universo, mientras disfrutemos de lo que aún ésta sufrida viajera nos sigue enviando para sorprender aún más nuestros sentidos en esta era de la intensa exploración espacial.

  • Escritor, periodista, economista y divulgador de la ciencia.
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