Opinión
Los libros del 68 mexicano

Vehículos blindados en el Zócalo de la Ciudad de México, 1968. Wikicommons.
Los acontecimientos del 2 de octubre de 1968 en la Ciudad de México siempre han sido complejos y delicados de abordar, tanto desde la historia como desde el resto de las ciencias sociales por una cuestión fundamental: no por falta de fuentes institucionales, desclasificadas en 2018, sino por las pasiones que todavía se mantienen vivas entre la mayoría de quienes han escrito o quieren escribir sobre el tema. Sobre las protestas convocadas desde diferentes sectores que convergieron en la Plaza de las Tres Culturas en Tlatelolco, y que derivaron en una noche violenta y fatídica, se conocen, relativamente bien, sus exigencias. De una parte, la principal protesta de los estudiantes, que reclamaron a las autoridades la entrada de la policía a las instalaciones tanto del IPN como de la UNAM, en no pocas ocasiones, desde finales de julio de 1968, para apaciguar un enfrentamiento entre estudiantes de preparatoria. De otra parte, el sospechosísimo de Díaz Ordaz, quien pasó de utilizar a la Dirección Federal de Seguridad, supuestamente a cargo del Distrito Federal, para enviar al ejército mismo con armas y vehículos blindados, no solo porque ahora se conoce que perteneció a la CIA, sino por el contexto global de las protestas estudiantiles en diferentes partes del mundo, así como por los Juegos Olímpicos que estaban por celebrarse el 12 de octubre en Ciudad Universitaria. En lo único que no hay consenso, es sobre la cifra exacta de la cantidad de asesinados, en su mayoría estudiantes jóvenes, que dejó la operación de la Defensa Nacional. El gobierno de entonces, apoyado en diferentes instituciones como la misma SEDENA, la DFS, y el Servicio Médico Forense aseguraron que fueron menos de 50, no todos por armas. Mientras que un buen número de otras fuentes, incluyendo extranjeros, aseguran que fueron 300 o más, quienes fueron víctimas de la violencia del gobierno.
NO obstante, quien quiera acercarse al tema, indudablemente tiene que revisar El movimiento estudiantil de México. 2 vols., de Ramón Ramírez publicado, valientemente, por la editorial Era (que en estos días vive su último aliento). El primer volumen, está dedicado a la cronología de los hechos y el análisis de los mismos, mientras que el segundo volumen contiene una pequeña recopilación documental, más que de archivos, censurados por el régimen, si de volantes, folletos, pancartas, entre otros. La segunda sugerencia es La noche de Tlatelolco. Testimonios de Historia Oral, de Elena Poniatowska, publicado en 1971, también bajo la editorial Era, obra polifónica basada en testimonios de testigos presenciales y familiares de las víctimas de la matanza. La tercera sugerencia es México 68. Juventud y revolución, de José Revueltas, de Era, publicado en 1978, que dirige su indagación al terreno de lo teórico, filosófico y político del momento.
La cuarta sugerencia es La imaginación y el poder: una historia intelectual de 1968, de Jorge Volpi, publicada por Era en 1998, libro enfocado en entender el contexto no solo en que se generó el movimiento sino en sus protagonistas, y en quienes han escrito sobre él, libro interesantísimo que se concentra en lo que los dos libros anteriores dejaron fuera. La quinta sugerencia es 1968. Los archivos de la violencia, del profesor Sergio Aguayo, rigurosa investigación histórica basada en fuentes de archivo desclasificadas hasta el momento, tanto por la DSF como por la CIA, publicado por Grijalbo, también en 1998. En la misma sintonía, la sexta recomendación, Parte de Guerra. Tlatelolco 1968: Documentos del general Marcelino García Barragán, escrito por Julio Scherer García y Carlos Monsiváis, en el que expone los archivos privados del entonces secretario de la Defensa Nacional de la administración de Díaz Ordaz, y la séptima recomendación, en línea con las dos anteriores, Rehacer la historia: Análisis de los nuevos documentos del 2 de octubre de 1968 en Tlatelolco, de Carlos Montemayor, publicado en el año 2000 por la editorial Planeta.
Ya entrado el nuevo siglo, encontramos París, Praga, México 1968 de Carlos Fuentes, publicado en 2005 por la editorial Era, en el que el escritor mexicano reúne textos escritos en diferentes momentos para hablar del 68 global en el que México estuvo incluido, y Carlos Monsiváis, nuevamente, pero ahora con El 68. La tradición de la resistencia, publicado por Era, como fue habitual en la mayoría de los casos, pero esta vez en 2008, dos años antes del fallecimiento del autor, así como también, El 68: Los años en que México tembló, de Adolfo Gilly, reinterpretación del movimiento mexicano en el que el politólogo, entiende el movimiento no solo como un movimiento contra el gobierno de la época sino contra el autoritarismo y el capitalismo global. Por supuesto, a todos esos libros, podemos agregar los que han escrito, en sucesivas ocasiones, algunos de los protagonistas del movimiento como sus lideres estudiantiles, tal como Gilberto Guevara Niebla, Heberto Castillo y Luis González de Alba.
Este breve recuento, que de ninguna forma pretende ser exhaustivo, no podría finalizar sin mencionar el más reciente estudio titulado Luces y sombras del movimiento estudiantil del 68. Una mirada desde el presente hacia un pasado controvertido (Siglo XXI Editores, 2024), del profesor Sergio Zermeño, quien refinó su tesis doctoral en la EHESS de París bajo la dirección de Alain Touraine, para ofrecer al lector un libro más reflexivo y lleno de preguntas, no solo de lo que aconteció y cómo aconteció, sino de los significados que, de hecho, continúan en la vida de México hasta el presente.
Lic. Carlos A. Carrillo Galicia
Licenciado en Historia de México y estudiante de la Maestría en Historia, ambas en la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH). Es instructor de Historia, Filosofía y Literatura en el Centro de Educación Continua y a Distancia (CECyD), y desde 2024 ocupa la presidencia de la Asociación de Historiadores Egresados de la UAEH.
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