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Muere Dolores Huerta, histórica defensora de los derechos de los trabajadores agrícolas en Estados Unidos

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Muere Dolores Huerta, histórica defensora de los derechos de los trabajadores agrícolas en Estados Unidos

La cofundadora del sindicato United Farm Workers falleció a los 96 años en California. Su trayectoria estuvo marcada por la lucha por mejores condiciones laborales, los derechos civiles y la participación política de las comunidades latinas.

Dolores Huerta, histórica activista y cofundadora del sindicato United Farm Workers (UFW), murió este miércoles a los 96 años .

En su domicilio de Bakersfield, California, de acuerdo con información difundida por medios estadounidenses.

Su portavoz, Erik Olvera, confirmó a The New York Times que la causa del fallecimiento fue cáncer.

Considerada una de las figuras más representativas del movimiento laboral en Estados Unidos.

Huerta dedicó gran parte de su vida a organizar a trabajadores agrícolas, negociar mejores condiciones laborales.

Y defender los derechos de comunidades migrantes e históricamente marginadas.

Su labor fue fundamental para impulsar la organización sindical de los trabajadores del campo y promover beneficios como atención médica.

Planes de retiro, descansos, acceso a agua potable y medidas de protección frente a pesticidas tóxicos.

La huelga de la uva y una lucha histórica

En 1962, Huerta participó junto con César Chávez en la fundación de la Asociación Nacional de Trabajadores Agrícolas.

Organización que posteriormente se integró al movimiento que dio origen al United Farm Workers.

Uno de los episodios más importantes de su trayectoria ocurrió en 1965, cuando la organización respaldó a trabajadores filipinos que iniciaron una huelga en los viñedos de Delano, California.

El movimiento, conocido como la Huelga de la Uva de Delano, se prolongó durante varios años y estuvo acompañado de boicots nacionales contra productos agrícolas.

Mientras Chávez asumía un papel público como dirigente del movimiento, Huerta destacó como negociadora, organizadora de huelgas y representante ante autoridades y legisladores.

Los esfuerzos sindicales contribuyeron a la aprobación, en 1975, de la Ley de Relaciones Laborales Agrícolas de California.

Considerada un avance histórico al reconocer el derecho de los trabajadores agrícolas a organizarse y negociar colectivamente.

Huerta también señaló que su participación en las negociaciones le permitió cuestionar las condiciones laborales que enfrentaban los trabajadores del campo y exigir compromisos a los productores agrícolas.

Una vida marcada por la defensa de los derechos civiles

Nacida en 1930 en Dawson, Nuevo México, Dolores Huerta creció en California, donde conoció de cerca las condiciones de vida de familias trabajadoras de distintas comunidades.

Antes de dedicarse de lleno al activismo, trabajó como maestra de educación primaria en el Valle de San Joaquín.

Sin embargo, las dificultades económicas que enfrentaban sus estudiantes la llevaron a involucrarse en la organización comunitaria y la defensa de los derechos laborales.

A lo largo de su trayectoria fue arrestada en numerosas ocasiones durante manifestaciones sindicales.

En 1988 sufrió lesiones graves, entre ellas fracturas de costillas y una ruptura de bazo, tras ser golpeada por un policía durante una protesta en San Francisco.

Después de recuperarse, amplió su trabajo hacia la defensa de los derechos de las mujeres y el impulso a la participación política de las latinas.

Su trayectoria fue reconocida con nueve doctorados honoris causa y su incorporación al Salón Nacional de la Fama de las Mujeres.

En 2012 recibió la Medalla Presidencial de la Libertad, una de las máximas distinciones civiles de Estados Unidos, de manos del entonces presidente Barack Obama.

“¡Sí, se puede!”, un legado que trascendió fronteras

A Dolores Huerta se le atribuye la creación de la consigna “¡Sí, se puede!”, convertida en un símbolo de organización y movilización social.

La frase también fue retomada por Obama durante su campaña presidencial de 2008, bajo la expresión en inglés “Yes, we can”.

En 2002, la activista fundó la Dolores Huerta Foundation, organización dedicada a promover la participación ciudadana, el liderazgo comunitario y la justicia social.

Incluso durante sus últimos años, Huerta continuó participando en movilizaciones y actividades públicas relacionadas.

Con los derechos laborales, la igualdad de género, la migración y la defensa de comunidades vulnerables.

Su trayectoria estuvo acompañada también de controversias y revelaciones personales.

En 2026, Huerta denunció públicamente que había sido víctima de una agresión sexual por parte de César Chávez.

Durante la década de 1960, un hecho sobre el que explicó que había guardado silencio durante décadas para evitar perjudicar al movimiento sindical.

La revelación generó cuestionamientos sobre el legado de Chávez y abrió un nuevo debate sobre las experiencias de violencia dentro de organizaciones históricas.

Dolores Huerta deja un legado vinculado con la organización de los trabajadores agrícolas.

La defensa de los derechos civiles y la participación de las comunidades latinas en la vida pública estadounidense.

Su lucha contribuyó a transformar el debate sobre las condiciones laborales en el campo y a visibilizar las demandas de sectores que durante décadas tuvieron escasa representación sindical.

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