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Perros detectores ayudan a proteger al dragón sin orejas, un reptil en peligro en Australia

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Perros detectores ayudan a proteger al dragón sin orejas, un reptil en peligro en Australia

Un equipo de investigadores y especialistas en conservación recurre al olfato de perros entrenados para localizar al dragón sin orejas de los pastizales de Victoria (Tympanocryptis pinguicolla), un pequeño reptil cuya única población mundial conocida se encuentra en el estado australiano de Victoria.

El programa, impulsado por Zoos Victoria desde 2023, busca obtener información sobre la distribución de esta especie.

Y contribuir a su conservación, luego de que fuera redescubierta en un campo de ovejas del oeste de Victoria.

Tras más de cinco décadas sin registros confirmados en la zona.

El reptil se distingue por su cuerpo marrón claro y tres franjas blancas en el lomo. Sin embargo.

Su tamaño reducido, sus hábitos discretos y la transformación de los pastizales nativos dificultan su localización mediante los métodos convencionales de búsqueda.

Ante este desafío, los especialistas incorporaron perros detectores de fauna, entrenados para reconocer olores específicos.

Y señalar la presencia de rastros sin intervenir directamente sobre los animales.

Sugar y Moss, aliados en la conservación

Entre los canes que participan en el proyecto se encuentran Sugar, un cruce de pointer alemán de pelo corto, y Moss, un labrador retriever.

Ambos formaron parte de una investigación dirigida por La Toya Jamieson, de Zoos Victoria, enfocada inicialmente en la detección de excrementos del reptil.

Estas pequeñas muestras pueden proporcionar información relevante sobre la alimentación, el estado sanitario y la distribución de una población, sin necesidad de capturar a sus integrantes.

De acuerdo con los resultados difundidos por The Conversation, los perros lograron distinguir de manera fiable.

Las heces del dragón sin orejas de las de otros reptiles de tamaño similar. También consiguieron diferenciar.

Muestras procedentes de ejemplares criados en cautiverio de aquellas obtenidas de lagartos silvestres.

No obstante, las pruebas de campo revelaron una dificultad importante: la escasez de rastros disponibles en el entorno natural.

Los insectos dificultan la detección de rastros

Durante más de 100 recorridos realizados en áreas donde se tenía constancia de la presencia de estos reptiles.

Los perros localizaron un solo excremento. Para comprender esta situación, el equipo estudió cuánto tiempo permanecían.

Las muestras en el ambiente y qué factores contribuían a su desaparición.

Los investigadores colocaron 44 muestras procedentes de dragones mantenidos en el zoológico de Melbourne en el pastizal donde la especie fue redescubierta.

Durante el experimento observaron que las hormigas y otros insectos retiraban rápidamente los restos.

Más de un tercio de las muestras desapareció durante las primeras 24 horas, lo que evidenció que la disponibilidad de rastros constituye una limitación para las búsquedas.

Este hallazgo llevó a los especialistas a modificar su estrategia, pues la capacidad olfativa de los perros.

No resulta suficiente cuando las señales que deben detectar desaparecen poco después de ser depositadas.

El entrenamiento se enfoca en localizar directamente a los reptiles

A partir de estos resultados, el programa orientó el entrenamiento de Sugar, Moss.

Y otros perros hacia la detección directa de los dragones sin orejas de los pastizales de Victoria.

El objetivo es que los animales puedan identificar la presencia del reptil en refugios naturales, como madrigueras de arañas lobo y zonas de vegetación densa, sin causarles daño ni alterar su hábitat.

La información obtenida permitirá a los investigadores delimitar las áreas ocupadas por la especie, orientar las medidas de manejo ambiental y mejorar el seguimiento de la población conocida.

La conservación del dragón sin orejas representa un desafío debido a la pérdida y alteración de los pastizales nativos, así como a las dificultades para detectar ejemplares de hábitos ocultos.

Con el apoyo de perros especializados y la colaboración entre investigadores y cuidadores, el programa busca desarrollar nuevas herramientas para proteger a esta especie y ampliar el conocimiento científico sobre su presencia y supervivencia en el ecosistema australiano.

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