Opinión
Tráfico en pachuca
Santiago Obregón Obregón
Durante muchos años, Pachuca fue considerada una ciudad relativamente sencilla para recorrer. Las distancias eran cortas y los congestionamientos se concentraban en determinados horarios. Sin embargo, esa realidad ha cambiado. Hoy, el tráfico forma parte de la vida cotidiana de quienes se desplazan por la capital hidalguense y su zona metropolitana.
Bulevares como Felipe Ángeles, Luis Donaldo Colosio, Ramón G. Bonfil y Río de las Avenidas presentan una carga vehicular considerable, especialmente durante las entradas y salidas de escuelas y centros de trabajo. La circulación también se complica en los accesos desde Mineral de la Reforma, Zempoala y la carretera México-Pachuca. En estas condiciones, un accidente, una obra o un vehículo detenido pueden alterar el tránsito durante varios minutos.
Aunque las obras viales generan cierres, desvíos y molestias temporales, no explican por sí solas el problema. En mayo de 2026, la Secretaría de Infraestructura Pública y Desarrollo Urbano Sostenible señaló que la congestión también se encuentra relacionada con la cantidad de automóviles que circulan diariamente por la ciudad.
Un estudio publicado por investigadores de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo, elaborado con datos del INEGI de 2023, calculó que Pachuca tenía aproximadamente 150 mil vehículos registrados para una población cercana a los 320 mil habitantes. Esto representa alrededor de un vehículo por cada 2.13 personas. La investigación también identifica otros factores, como el crecimiento urbano, la concentración de servicios, el diseño fragmentado de algunas vialidades y las limitaciones del transporte público.
El fenómeno debe analizarse desde una perspectiva metropolitana. Muchas personas viven en un municipio, trabajan en otro y realizan sus actividades escolares, comerciales o administrativas en Pachuca. Los límites entre Pachuca y Mineral de la Reforma son casi imperceptibles para los habitantes, pero las decisiones sobre tránsito, semáforos, vialidades y desarrollo urbano dependen de autoridades diferentes.
El crecimiento de los fraccionamientos también modificó las necesidades de movilidad. Muchas viviendas se encuentran alejadas de los principales centros de empleo, educación y servicios. Para una parte de la población, usar el automóvil no necesariamente es un lujo, sino una respuesta ante recorridos largos, transbordos o tiempos inciertos en el transporte público.
También existen conductas que agravan la situación. Estacionarse en doble fila, utilizar el teléfono al conducir, invadir cruces, detenerse en lugares prohibidos o no respetar los semáforos reduce la capacidad de las calles y aumenta el riesgo de accidentes. Sin embargo, atribuir toda la responsabilidad a los conductores sería tan limitado como culpar solamente a las obras.
En marzo de 2026, el Gobierno de Hidalgo presentó el Plan Integral de Movilidad Urbana Sustentable para la Zona Metropolitana de Pachuca. Su enfoque resulta pertinente porque reconoce que el problema supera los límites de un solo municipio. El desafío será convertir sus propuestas en acciones coordinadas, medibles y permanentes.
Asimismo, se han anunciado proyectos como la ampliación de la carretera México-Pachuca y la conclusión del corredor del Río de las Avenidas. Estas obras pueden ayudar a liberar algunos puntos críticos, pero construir o ampliar vialidades no siempre resuelve de manera definitiva la congestión. Si el número de automóviles continúa aumentando, los nuevos espacios también pueden saturarse.
Por ello, Pachuca necesita una combinación equilibrada de soluciones: mejorar el transporte público, reorganizar rutas, sincronizar semáforos, atender cruceros conflictivos, informar oportunamente sobre cierres y ofrecer condiciones seguras para peatones y ciclistas. El Tuzobús es una parte importante del sistema, pero una sola ruta troncal no puede responder a todas las necesidades de una zona metropolitana en expansión.
Para que más personas decidan utilizar el transporte público, este debe ser seguro, frecuente, accesible y confiable. No se trata de adoptar medidas contra los automovilistas, sino de ofrecer alternativas reales. También podrían escalonarse horarios en instituciones con gran concentración de personas, ordenar las operaciones de carga y descarga y reforzar la vigilancia contra el estacionamiento irregular.
El tráfico de Pachuca no apareció de un día para otro y tampoco desaparecerá mediante una sola obra. Es resultado del crecimiento urbano, el aumento del parque vehicular, las deficiencias del transporte público y algunas prácticas cotidianas.
Más que buscar culpables, es necesario reconocer que la movilidad afecta la economía, el medio ambiente, la seguridad y la calidad de vida. Pachuca aún está en condiciones de ordenar su crecimiento, pero necesita dejar de reaccionar ante cada congestionamiento y construir una política metropolitana de movilidad con visión de largo plazo.




