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Trump flexibiliza el uso de diésel sin impuestos mientras sube la presión sobre los precios en EE.UU.

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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció una medida temporal para facilitar el acceso al diésel teñido de rojo, un combustible que normalmente está reservado para maquinaria agrícola y vehículos que no circulan por las carreteras y que, por esa razón, no está sujeto al impuesto federal habitual sobre el uso vial.

La decisión llega en un momento especialmente delicado para el Gobierno estadounidense, con los precios del diésel en niveles históricamente elevados y a pocas semanas de las elecciones legislativas del 3 de noviembre. El encarecimiento del combustible ha aumentado los costos del transporte de mercancías y se ha convertido en una de las preocupaciones económicas que pueden influir en el comportamiento de los votantes.

Trump firmó la orden ejecutiva durante un acto de campaña en Grand Island, Nebraska, donde presentó la iniciativa como una forma de reducir la carga económica que enfrentan camioneros, agricultores y otros trabajadores que dependen del combustible diésel.

Una medida temporal para reducir el costo del combustible

La orden presidencial instruye al Departamento del Tesoro a utilizar las facultades disponibles para aplazar el pago de determinados impuestos federales aplicables al uso de diésel teñido en carreteras.

El periodo contemplado comienza el 5 de octubre y se extiende hasta el 31 de diciembre. Durante ese lapso, los contribuyentes que cumplan con los criterios que establezca el Tesoro podrán beneficiarse del aplazamiento sin intereses ni penalizaciones.

La Casa Blanca también pidió al secretario del Tesoro, Scott Bessent, estudiar mecanismos que permitan eliminar posteriormente la obligación de pagar esos impuestos aplazados, incluso mediante una iniciativa legislativa.

Por ello, la medida anunciada por Trump no equivale todavía a una eliminación definitiva del impuesto. Si el Gobierno no consigue modificar las obligaciones fiscales correspondientes, los montos diferidos podrían continuar siendo exigibles una vez concluido el periodo de alivio.

El diésel rojo llega a las carreteras

El combustible beneficiado por la decisión presidencial puede distinguirse fácilmente por el colorante rojo que se incorpora para identificarlo y evitar que sea utilizado de manera irregular en vehículos destinados a circular por carretera.

Hasta ahora, utilizar ese combustible en las vías públicas podía generar impuestos adicionales y sanciones. La nueva política busca flexibilizar temporalmente esas restricciones y permitir un acceso más amplio en medio de la actual escasez de diésel. House

El Departamento de Transporte deberá coordinarse con los gobiernos estatales, representantes de la industria y organizaciones laborales para facilitar la aplicación de la medida. Al mismo tiempo, el Departamento de Agricultura tendrá que trabajar con cooperativas, distribuidores rurales y otros actores del sector para garantizar el suministro a las zonas donde exista mayor demanda.

El precio del diésel, en el centro de la preocupación

El anuncio se produce después de que el precio promedio del diésel estadounidense alcanzara niveles récord. Según datos citados por Reuters, el combustible llegó a rondar los 6.50 dólares por galón durante septiembre, un incremento que afecta especialmente a la industria del transporte por carretera debido a su elevada dependencia del diésel.

El encarecimiento está relacionado con las alteraciones provocadas por los conflictos internacionales, que han afectado tanto al suministro de crudo como a la capacidad de refinación.

La situación representa un problema político para la administración Trump, ya que el combustible tiene un impacto directo sobre el costo del transporte y, en consecuencia, sobre los precios de numerosos productos.

La Casa Blanca sostiene que las dificultades actuales están relacionadas con la reducción de la oferta mundial de diésel, la guerra entre Rusia y Ucrania y la limitada capacidad de refinación internacional.

Una decisión con evidente dimensión electoral

La medida llega cuando faltan menos de cuatro semanas para las elecciones de mitad de mandato, en las que los republicanos intentarán conservar el control del Congreso.

El incremento del costo de vida se ha convertido en uno de los principales desafíos políticos para Trump y su partido. El precio de los combustibles es especialmente sensible porque repercute tanto directamente en los consumidores como en el transporte de alimentos, productos industriales y mercancías.

Reuters señaló que el Partido Republicano mantiene actualmente mayorías estrechas tanto en el Senado como en la Cámara de Representantes, por lo que cualquier deterioro de la percepción económica puede tener consecuencias electorales.

Trump ha utilizado precisamente la reducción del precio de la energía como uno de los argumentos centrales de su política económica.

Agricultores y camioneros celebran el anuncio

Las organizaciones agrícolas recibieron favorablemente la decisión presidencial. Para los productores, el costo del combustible representa un gasto considerable durante la temporada de cosecha y en las operaciones que requieren transportar productos y ganado a largas distancias.

Zippy Duvall, presidente de la American Farm Bureau Federation, destacó que incluso una reducción pequeña en el precio por galón puede representar un ahorro significativo para quienes operan flotas de camiones o maquinaria agrícola.

La Casa Blanca calcula que un camionero podría ahorrar más de 100 dólares por carga de combustible en determinadas circunstancias y dependiendo de las medidas adoptadas en cada estado.

El alivio podría no ser permanente

Aunque Trump presentó la decisión como una forma inmediata de reducir los costos para los estadounidenses, la orden ejecutiva deja varios aspectos pendientes.

El Tesoro deberá determinar en los próximos días quiénes pueden acogerse al aplazamiento y bajo qué condiciones. Además, la eliminación definitiva de las obligaciones fiscales requeriría encontrar una vía legal que permita convertir el alivio temporal en una reducción permanente.

Mientras tanto, la administración también busca aumentar la disponibilidad de diésel. Los países del G7 acordaron recientemente liberar 100 millones de barriles de combustible refinado de sus reservas estratégicas durante los próximos cuatro meses, una medida destinada a incrementar la oferta internacional.

La apuesta de Trump combina así una respuesta de emergencia ante el encarecimiento del combustible con un mensaje político dirigido a algunos de los sectores más afectados por la crisis energética. Con las elecciones legislativas cada vez más cerca, el impacto que tenga esta estrategia sobre los precios será clave para medir su alcance económico y electoral.