Opinión
Agua en la luna
Cesar Peña *
El reciente descubrimiento de que existe agua en la luna oculta en algunas capas y rocas, abre una puerta de posibilidades respecto a la exploración y conquista del espacio como lo es la creación de bases, sin embargo, esto no quita los enormes retos que siguen impidiendo que los humanos se adapten a la falta de gravedad.
Aunque desde 1645 comenzó a especularse como lo hizo el astrónomo Michael van Langren, que existían depósitos de agua en la luna como se creía, eran los enormes llanos que se observan, esta idea fue desechada hacia 1845 cuando se concluyó que en realidad estaba seca, sin nada de líquido y que por lo tanto, jamás albergaría vida.
No fue sino hasta las misiones Apolo 11 cuando se comenzó a estudiar de fondo las innumerables rocas que trajeron los astronautas, que pese a todo, no revelaban ningún indicio del vital líquido, generando decepción.
Fue la misión Clementine de la NASA lanzada en 1994 para orbitar la Luna durante dos meses y recopilar información sobre sus minerales que se recogieron datos que sugerían que había hielo en una región de la Luna en sombra permanente.
La misión Lunar Prospector se centró en los cráteres en sombra permanente para investigar en profundidad este descubrimiento y, en 1998, descubrió que las mayores concentraciones de hidrógeno se encuentran en las zonas de la superficie lunar que nunca están expuestas a la luz solar. Los resultados apuntaban a la presencia de hielo de agua en los polos lunares.
Fue en 2008 cuando investigadores de la Universidad de Brown volvieron a analizar las muestras de esas misiones. Hallaron hidrógeno en el interior de diminutas cuentas de vidrio volcánico, conocidas como “esférulas”.
Dado que hoy en día no hay volcanes en erupción en la Luna, este descubrimiento aportó evidencia de que el agua había existido en la Luna cuando los volcanes entraron en erupción en el pasado remoto de nuestro satélite natural. Asimismo, el hidrógeno preservado ofreció indicios sobre los orígenes del agua lunar: si esta surgió de erupciones volcánicas, debió de provenir del interior de la Luna.
La misión Chandrayaan 1 de la Organización de Investigación Espacial de la India y las misiones Cassini y Deep Impact de la NASA detectaron en 2009 rastros de minerales hidratados en forma de moléculas de oxígeno e hidrógeno en zonas de la Luna iluminadas por el Sol. Los investigadores no pudieron determinar si estaban viendo hidratación por grupos hidroxilo (OH) o por agua (H2O). También debatieron si el grado de hidratación dependía del momento del día.
Ya en 2020, la NASA anunció oficialmente el descubrimiento de agua en la superficie de la Luna iluminada por el Sol. Los datos de la misión SOFIA revelaron que en el cráter Clavius existe agua en concentraciones aproximadamente equivalentes a una botella de agua de 355 mililitros, o 12 onzas, por cada metro cúbico de regolito a través de la superficie lunar.
Este hallazgo demostró que el agua podría estar distribuida por toda la superficie lunar, incluso en las zonas iluminadas por el Sol, y no confinadas únicamente a las áreas frías y oscuras, salvando definitivamente esta controversia, que para 2023 ayudó a cartografiar todas las regiones de agua de manera precisa, siendo una gran noticia para la comunidad científica y quizá abonando la idea de que nuestro satélite también es un lugar vivo.
- Escritor, periodista, economista y divulgador de la ciencia.




