Opinión
Bloch y Ginzburg, maestros de la historia

Marc Bloch a la izquierda, y a la derecha, Carlo Ginzburg.
Este junio de 2026 ha dejado un sabor agridulce entre los historiadores. Por un lado, el 17 de junio ha muerto en Turín, Italia, el historiador Carlo Ginzburg a los 87 años, presuntamente, de causas naturales. De otro lado, el gobierno francés encabezado por Emmanuel Macron decidió homenajear a Marc Bloch el 23 de junio. e ingresar sus exequias, de forma simbólica, al Panteón, donde descansan otras grandes figuras de la república. Con motivo de ambos sucesos, y para recordar, someramente, la vida de dos figuras eminentes de la historiografía, se produce la entrada de esta columna.
Marc Lépold Benjamin Bloch nació en Lyon, Francia, el 6 de julio de 1886. Fue hijo de Gustav Bloch y de Sarah Ebstein, que tenían ascendencia judía. Poco se puede decir de su infancia y adolescencia, donde como estudiante fue sobresaliente, lo que lo llevó a ingresar a la Escuela Normal Superior de París, posiblemente, una de las grandes escuelas más prestigiosas del país. Ahí, en 1908, después de estudiar cuatro años historia, se presentó a la agregación, en la que resultó elegido para ser profesor de historia en el sistema público. Tenía veintidós años. Entre 1908 y 1912, algunas becas le permitieron asistir a clases al todavía Imperio alemán, cuna de la historiografía positivista. Luego, a su regreso, a los veintiséis años, fue nombrado profesor en Montpellier. No obstante, su vida cambiaría, como la de millones de personas, pues en 1914, a la edad de veintiocho años, Francia lo movilizó en la infantería con motivo de la Primera Guerra Mundial. Muestra de sus grandes dotes intelectuales, fueron demostrados dentro del ejército, pues en 1916 fue nombrado oficial de inteligencia, y casi inmediatamente después se convirtió en suboficial, y al finalizar el conflicto, en 1919 ya se había convertido en capitán. Cuando regreso a Francia fue nombrado profesor adjunto, y gracias a sus servicios al país, aceleró la escritura de su tesis doctoral, también en 1919. Entre 1920 y 1921 entró en contacto con el gran maestro Henri Pirenne, quien influyó enormemente en cómo Marc Bloch comenzó a hacer historia. Prueba de ello, es su obra Los reyes taumaturgos.
Después de obtener su doctorado y sus encuentros con Pirenne, tres cuestiones marcaron su vida profesional. Primero, la fundación de la revista, junto a Lucien Febvre de “Anales de Historia Económica y Social”, posteriormente conocida simplemente como Annales. Segundo, la escritura de Los caracteres originales de historia rural francesa, en 1931, obra en la que incluyó, además de los aspectos económicos y sociales, a la geografía. Y tercero, la escalada del odio generalizada en Europa, que cristalizó rápidamente en Alemania, con el ascenso de Hitler al poder en la década de 1930. En medio del lento avance del extremismo político y social, Bloch nunca dejó sus actividades como profesor e investigador, motivo de ello fue que, a inicios de 1939, publicó La sociedad feudal. No obstante, para entonces, Francia ya no podía hacer oídos sordos. A finales de 1939, ya con 53 años, Marc Bloch solicitó su reactivación en el ejército, participando en algunas batallas de la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, hacia junio de 1940, el gobierno francés decidió deponer las armas y permitir el avance de las tropas alemanas sobre su territorio.
Atormentado por la derrota, que en sus palabras fue un acto provocado por los políticos de turno para ponerse al servicio de los alemanes, Marc Bloch escribió La extraña derrota, un texto más inclinado al ensayo y la política que a la historia. Entre 1940 y 1941, fue suspendido de sus actividades y su biblioteca fue llevada a Alemania, contra su voluntad. En febrero de 1941, una pequeña luz se asomó en la vida de Marc Bloch, cuando Jacques Chevalier, entonces Secretario de Estado de la Función Pública del régimen de Vichy, le extendió, ex profeso, una orden de misión para partir a Estados Unidos a realizar labores, se le extendía el permiso a su madre, a su esposa y a sus seis hijos.
Esta oportunidad fue generada en gran medida gracias a que Jacques Chevalier era el padre de uno de sus alumnos más destacados: François Chevalier. Pero Bloch no aceptó, en buena medida por las condiciones médicas de su madre y de su esposa. En medio de la situación precaria al no poder tener protección, y del endurecimiento de las leyes contra los judíos, Marc Bloch y su familia experimentaron serias dificultades económicas entre 1941 y 1943, aunque fue también, el período en el que escribió quizás su libro más conocido, Apología para la historia o el oficio del historiador, obra de referencia obligada para todos quienes, como él, practicamos el oficio. Fue el último libro que pudo escribir con lo poco que tenía, una suerte de testamento intelectual.
En 1943, cuando las tropas alemanas avanzaron sobre el sur, Marc Bloch ya no estuvo a salvo en ningún sitio. De ese modo, al parecer, entró en contacto con la Resistencia, un movimiento clandestino y heterogéneo que pretendía resistir la invasión nazi. El 8 de marzo de 1944, fue arrestado y llevado a la prisión de Montluc, lugar en donde fue torturado para revelar información sobre la resistencia. Cuando no lo torturaban, procuraba enseñar historia a los otros prisioneros franceses, de memoria. Pero la noche del 16 de junio de 1944, fue llevado junto a otros prisioneros franceses a las orillas de la comuna de Saint Didier de Formans, donde unos asesinos de la Gestapo le dispararon por la espalda, terminando con su vida. Su ingreso al Panteón de hombres y mujeres ilustres no es un reconocimiento a sus aportes a la historia, sino por su valor civil, en todo momento, lo cual le permitió defender a su país hasta las últimas consecuencias.
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Carlo Ginzburg Levi nació el 15 de abril de 1939, en Turín, Italia, justamente, cuando el nacionalsocialismo se expandía con dureza por Europa, ayudado, entre otros, por los fascistas del gobierno de Benito Mussolini. Carlo fue hijo de Leone Ginzburg, filólogo y crítico literario, quien, por causas del cruel destino, murió asesinado como el propio Marc Bloch, a manos de la Gestapo alemana debido a su ascendencia judía. Su madre fue la escritora Natalia Levi, quien más tarde adoptaría el apellido de su difunto esposo. Como se deja entrever su infancia estuvo imbuida entre el final de la Segunda Guerra Mundial y la reconstrucción de Europa, después de 1945. La mayoría de sus estudios los realizó en la Escuela Normal Superior de Turín, y se doctoró en la Universidad de Pisa, además de cursar estudios en el Instituto Warburg, en Londres. Durante sus estudios recibió muchas influencias de la escuela de Annales, que estaba bajo el mando de la tercera generación, pero también de la antropología y los estudios visuales. En 1966, publicó Los benandanti. Brujería y cultos agrarios entre los siglos XVI y XVII, obra en la que estudió los extraños cultos realizados por los habitantes de Friul. Diez años después, publicó en 1976, El queso y los gusanos: el cosmos de un molinero del siglo XVI, obra que lo llevó a la fama, inaugurando así, una nueva metodología de la historia: la microhistoria.
Dicho método, junto a lo que él llamó el paradigma indiciario, le permitieron a Carlo Ginzburg estudiar una pequeña parte de la sociedad del pasado, a través del lente de una persona. Por ejemplo, en El queso y los gusanos, fue a través del juicio de Menocchio, que Ginzburg pudo indagar sobre la mentalidad y el modo de actuar de un molinero en el siglo XVI. La microhistoria, junto a otras vertientes de la historia, hoy en día es una práctica habitual entre muchos historiadores. Entre otros de sus textos podemos encontrar, Mitos, emblemas, indicios, Historia Noctura, El juez y el historiador, Aún aprendo, y La letra mata.
Ambos hechos, el homenaje a uno y el fallecimiento del otro, vuelven a permitir que las personas no necesariamente profesionales de la historia se acerquen a sus obras, imprescindibles, para la formación de cualquier estudiante de este noble oficio.
Lic. Carlos A. Carrillo Galicia
Licenciado en Historia de México y estudiante de la Maestría en Historia, ambas en la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH). Actualmente ocupa el cargo de instructor de Historia, Filosofía y Literatura en el Centro de Educación Continua y a Distancia (CECyD-UAEH), así como la presidencia de la Asociación de Historiadores Egresados de la UAEH.
Facebook: @histcarlosgalicia Correo: hist.carlos.a.c.g@gmail.com




