Opinión
Síndrome de Wendy y Peter Pan
Seguramente recuerdas la película de Peter Pan, ese niño eterno, egoísta, aventurero, negando la madurez en sus decisiones; Wendy por su parte, la niña maternal, que cuida, apoya, acompaña, que acata la responsabilidad de todos a su alrededor, marcando la transición hacia la madurez.
Hoy en día, pareciera uno de los «males» más comunes en nuestra era, encontrar muchos Peter Pan negados a tomar decisiones pensadas en las consecuencias, muchas Wendys buscando satisfacer su deseo maternal, aunque común…¿Funcional?
Una relación basada en una dinámica «materno-infantil» con el tiempo resulta desequilibrada, cansada y quizá hasta aburrida, generando sentimientos de frustración, enojo, injusticia, invalidación y desamor. Para que una relación pueda considerarse «funcional» debe ser una interacción entre dos ADULTOS RESPONSABLES DE SUS ACTOS, con finalidad de crecimiento, apoyo, diversión, acompañamiento en cada etapa de ésta, todo de forma MUTUA, de esta manera surgirán sentimientos como seguridad, tranquilidad, estabilidad reflejando sin duda un amor maduro.
Quizá debamos realizar una reflexión personal y honesta, para determinar cuál de los dos personajes de la historia estamos protagonizando y modificar las conductas disfuncionales y no adaptativas, para lograr un crecimiento y nivel de madurez necesario en nuestra vida personal o de pareja… Después de todo el país de «Nunca jamás» es solo un mecanismo de defensa, para evadir la inminente realidad.






